LA LIBERTAD NECESITA EL AMPARO DE LA DEMOCRACIA. LA DEMOCRACIA NECESITA DE LA SALVAGUARDA DE LA SEGURIDAD Y LA SEGURIDAD NECESITA DE LA INTELIGENCIA PARA SER EFECTIVA.

La amenaza hoy, es variada y diversificada, afecta a múltiples aspectos y evoluciona de manera rápida y constante. La tecnología es el caballo de Troya capaz de poner en evidencia la debilidad de una gran compañía, multinacional, institución, organización, grandes corporaciones e incluso naciones.

Siempre habrá indicadores económicos y políticos en un sentido u otro para actuar de una manera o de otra. Pero las actividades en las que se basan los principios básicos necesarios para la consecución de información para evolucionar en Inteligencia serán siempre permanentes. Libertad, Seguridad, Democracia e Inteligencia.

«La identidad, colectiva o individual, atribuida o construida, se convierte en la principal y a veces única fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras». (Castell)

Para que el bien común prevalezca se debe renunciar al unilateralismo y el aislacionismo y visto lo visto últimamente en el día a día de la política internacional con el ejemplo de comportamiento bochornoso de EE.UU en la cumbre del G7 o la determinación de Italia de no ayudar al débil y la Unión Europea… que por enésima vez hizo lo que se espera de ella; nada. Parece claramente que nos alejamos del bien común, más aún, nos alejamos de la decencia.

La actividad de prospección de información; las actividades de inteligencia; toda labor de consecución de información y su tratamiento, especialmente en el marco de un conflicto armado, supone como contrapartida, la posibilidad de que las partes contrarias puedan reprimir tales actividades de extracción de información, incluso neutralizar a las personas implicadas.

«La convicción de que la seguridad es garantía de la libertad y de la democracia pero que sin libertad y sin democracia no puede existir seguridad constituye uno de los principios ideológicos de la sociedad occidental».

Esta relación inherente entre seguridad, libertad y democracia tiene dos direcciones a seguir. Una como cohesión interna de los estados (o aspirar a ello) y la otra es como fundamento en las relaciones internacionales con terceros países, organizaciones o instituciones.

La seguridad ha dejado de ser un asunto cuya respuesta sea exclusivamente militar. La seguridad compete a todos. Podemos diferenciar varios aspectos a este respecto sobre la seguridad.

Un aspecto militar, sin duda. Debe responder este criterio a las amenazas militares tanto internas como externas de un país. Fundamentalmente contrarrestar las amenazas clásicas de un conflicto bélico, pero también las asimétricas y las híbridas tan de moda actualmente.

El aspecto militar del concepto seguridad tiene evidentemente como una de sus herramientas, el uso de la fuerza, bien para disuadir o bien como uso real en un enfrentamiento bélico. Para discernir entre uno u otro y aún encontrándonos en el aspecto militar del término seguridad habrá que tener en cuenta otros aspectos que no son necesariamente militares.

  • El aspecto objetivo: que define las capacidades militares.
  • El aspecto subjetivo: por ejemplo, la percepción de la amenaza.
  • Amenazas no militares: como podrían ser migraciones descontroladas, fanatismos ideológicos,…

Los aspectos políticos en el ámbito de la seguridad tienen una importancia fundamental. El mantenimiento de políticas de seguridad a lo largo del tiempo fomenta la estabilidad del país y se reviste de legitimidad al ser precisamente mantenida en el tiempo por gobernantes de diferente signo y ello contribuye a la disminución de la amenaza interna en aspectos tan importantes como la subversión, los golpes de estado, rebelión, sucesión,…

No hay que olvidarse del aspecto económico porque además redundará en niveles mayores o mejores de bienestar. Habría que detallar que el aspecto económico en el ámbito de la seguridad involucra no sólo recursos financieros de un país sino también todos aquellos recursos naturales y sus vías de recolección.

Dos asuntos claves de la seguridad hoy en día y que van en aumento son el aspecto social y el medioambiental.

El mundo en el siglo XXI es religioso, sólo Europa parece no verlo. Descubrir las vulnerabilidades que atacan directamente a la cultura, tradición o identidad comunitaria es de vital importancia para combatir genocidios, terrorismo religioso como el yihadista, hacer frente a migraciones masivas de gentes de culturas muy diferentes,…

Precisamente de migraciones irán los riesgos y amenazas del siglo XXI y mucho tiene que ver en esto el cambio climático. Siendo esto más serio de lo que parece, el aseguramiento de una biosfera estable para el hombre puede implicar (ya está ocurriendo) guerras o conflictos por los recursos naturales o materias primas y fuentes energéticas cada vez más limitadas sin descartar guerras bacteriológicas o nucleares.

Parece evidente que el aspecto de la seguridad va más allá de lo puramente militar y trasciende al ámbito de la libertad, de la democracia y de la Inteligencia, como no podía ser de otra manera.

La defensa de la libertad y de la democracia implica la seguridad humana y de su desarrollo y exige por lo tanto la existencia de servicios de inteligencia.

La dificultad clara en la relación de la seguridad con la libertad en un mundo de democracias radica en la ponderación de las medidas de seguridad en función del peligro percibido, real o no, para la seguridad y libertad (valga la redundancia) individuales y colectivas. La seguridad y libertad a menudo se percibe por un gran sector de la sociedad como aspectos antagónicos o inversamente proporcionales entre sí, en lugar de ser vistos como dos elementos que se equilibran entre sí donde uno es garante del otro. Dicho de otro modo, a menos seguridad no existe más libertad.

Relacionados los términos de Seguridad, Democracia y Libertad ¿Qué papel juega la Inteligencia en el aseguramiento de estos términos?

En estos términos el objeto de la inteligencia se identifica con la amenaza o el enemigo de la seguridad. La identificación de esa amenaza se resuelve o se intenta resolver con la recolección de la información y un proceso de análisis que se hace de manera discreta y secreta.

La materia objeto en cuestión que aborda los sistemas de inteligencia en el marco de la seguridad, libertad y democracia se centra en la amenaza existencial actual y suelen ser: potencial militar, económico y tecnológico, grupos subversivos, crimen organizado global, terrorismo internacional, ciberterrorismo, infoguerra, diseminación y proliferación de armas bacteriológicas, químicas y nucleares, flujos  migratorios descontrolados, desastres ecológicos, fenómenos religiosos,…

En el ámbito de la recolección de información en un mundo donde los cambios continuos en todos los aspectos de la realidad son tan rápidos, provoca en los Estados un entorno de incertidumbre.

La información, junto con los cambios tecnológicos permite: producir, reunir, organizar, gestionar y transmitir todo tipo de información. La diversidad de esta información y la evolución constante de la tecnología de la información hace inevitable la adaptabilidad de la seguridad nacional a nuevos métodos, pero no siempre se consigue.

Las funciones del servicio de inteligencia en una democracia se deben limitar a recoger, procesar, analizar y evaluar información para comprender y pronosticar lo que puede suceder en el terreno de la seguridad y la defensa, detectando riesgos y peligros a tiempo con el objeto de poder desactivarlos, predecir las posibles consecuencias de las respuestas que se adopten y una vez adoptada una medida, informar sobre el terreno. Pero en ningún caso los servicios de inteligencia pueden tomar o ejecutar decisiones, esto sólo le concierne al gobierno y a la administración.

Sin embargo no goza de popularidad en algunos sectores de las sociedades democráticas el ejercicio de las labores de Inteligencia. Principalmente por la característica del secreto en sus actuaciones que sugiere opacidad y la idea de que un servicio de inteligencia competente se ligue a un aparato estatal grande y fuerte, asociando esta idea con la de ser una actividad propia de estados absolutos y que va en contra del modelo del estado liberal es algo habitual.

Se induce a creer que en un sistema democrático la visibilidad  y transparencia de las acciones de gobierno, las acciones del poder, son esenciales. No se puede ejercer el poder si no es con total garantía de transparencia. Esta idea ha prevalecido de manera notable en la opinión pública instigada por partidos políticos de corte populista especialmente en la primera parte del siglo XXI en toda Europa. Relegando las acciones discretas y secretas del ámbito de la Inteligencia como lo es la consecución de la información a ser operaciones percibidas como necesariamente autoritarias, ilegales y propias de otros tiempos con el fin de controlar a la población y que por lo tanto no caben en un mundo democrático.

Pero hemos visto como la Libertad necesita de la Democracia; que la Democracia busca amparo en la Seguridad y que la Seguridad para ser efectiva necesita de las labores de Inteligencia.