Joaquín Pita da Veiga Subirats

LA BATALLA DE PAVÍA: ¿POR DÓNDE DEMONIOS ENTRARON?

«Nuestra voluntad era de hacer nuestro hecho de noche, y nos hubiera de echar a perder hacerlo de día. Quísolo Dios por lo mejor, y creo que fue causa de nuestra victoria».

Fernando de Ávalos, Marqués de Pescara.

Marqués de Pescara. Detalle de los tapices de la batalla de Pavía (1528-1531). Museo Capodimonte de Nápoles.

-Marqués de Pescara. Detalle de los tapices de la batalla de Pavía (1528-1531). Museo Capodimonte de Nápoles-

La batalla de Pavía, librada el 24 de febrero de 1525, no solo fue un hito decisivo en la historia europea, sino también un punto de inflexión en el arte de la guerra. Las tácticas empleadas por las fuerzas imperiales de Carlos V, que culminaron en la captura del rey Francisco I de Francia, demostraron la eficacia de las armas de fuego portátiles y combinación de la infantería y la caballería. Esta batalla ha significado para muchos el fin de la preeminencia de la caballería pesada, pero desde luego lo que subrayó fue la importancia de la coordinación y la movilidad en el campo de batalla. En el V Centenario de este evento trascendental, para extraer las conclusiones adecuadas sobre la táctica empleada, es esencial profundizar en la comprensión de cómo se desarrollaron realmente los acontecimientos. 

Conocer los detalles precisos de la batalla de Pavía y poder señalar correctamente los errores y aciertos de los comandantes de la época, permite ofrecer lecciones valiosas para el conocimiento de la evolución de la teoría y práctica militar. La conmemoración de este singular aniversario nos brinda una oportunidad única para reflexionar sobre el impacto duradero de las tácticas innovadoras de esta batalla en la evolución de la guerra y la política europea.

Quizá una de las discrepancias más desconcertantes y significativas que se identifican tras el análisis de las reconstrucciones de la batalla de Pavía realizadas hasta la fecha por distintos historiadores y cronistas es la relativa a la identificación del lugar por donde los hispano-imperiales penetraron en el Parque Visconteo, y como consecuencia, del lado del Parque donde tuvieron lugar los primeros encuentros y los enfrentamientos principales que desencadenaron el resultado de la batalla. En concreto, al este o al oeste del río Vernavola, al norte o al sur del Parque.

EL PARQUE VISCONTEO

El Parque Visconteo desempeñó un papel fundamental durante la batalla de Pavía. Su ubicación y características físicas definieron el desarrollo y desenlace de la batalla. Diseñado en el siglo XIV por la familia Visconti como coto de caza y de recreo, el Parque estaba situado al norte de la ciudad de Pavía, abriéndose como un abanico desde los pies del Castillo Visconteo y extendiéndose hacia Milán, hasta la Cartuja de Pavía, conocida como la Certosa di Pavia. Este recinto en realidad estaba constituido por dos parques independientes. Aprovechando el trazado del original, conocido como el Parque Viejo, se había construido otro contiguo extendiendo los muros laterales y cerrándolo por el Norte lindando con la Certosa (ver Imagen 1).

La orografía del terreno es predominantemente llana en esta zona, con una ligera inclinación descendiente hacia el rio Tesino en cuya ribera norte se alza la ciudad amurallada de Pavía. Sin embargo, en las descripciones de la época se hace mención a pequeñas colinas y promontorios que, a su vez, producían ligeros desniveles o pequeños valles que como sabemos fueron aprovechados por las tropas hispano-imperiales para refugiarse del fuego de la artillería. Hoy el terreno es diferente.

El arroyo Vernavola cruzaba el Parque de norte a sur, por el centro, dividiéndolo casi en partes iguales, cambiando su curso hacia el este antes de salir del Parque para atravesar el área denominado de las “Cinco Abadías” y terminar desembocando en el río Tesino, aguas abajo de la ciudad. En el centro del Parque Viejo se encontraba el conocido como castillo o palacio de Mirabello, pabellón de caza de los duques de Milán, que, guarnecido por un pequeño foso, constituía su principal edificación y punto de referencia. Mirabello dio alojamiento al propio rey de Francia y a gran parte del bagaje de su Ejército. 

El Parque estaba delimitado por altos muros de ladrillo macizo, lo que proporcionaba una gran defensa contra posibles ataques. Dentro de su nada despreciable extensión, el terreno variaba entre bosques que podían ofrecer cobertura y refugio, y espacios despejados que podían facilitar el movimiento de caballería y artillería o el combate en campo abierto. 

Todas estas características son fundamentales para entender las decisiones y el movimiento de las fuerzas durante la batalla y su conocimiento era vital para sus capitanes. Como se ha demostrado en innumerables combates a lo largo de la historia, el terreno, utilizado de manera inteligente, puede inclinar la balanza a favor de un Ejército, incluso frente a enemigos superiores en número o recursos.

DISPOSICIÓN DE LAS FUERZAS

Otro dato que resulta imprescindible para esclarecer por dónde entró el Ejército del Emperador es la disposición de partida de ambas fuerzas en el momento en que los hispano-imperiales irrumpieron en el Parque al amanecer del 24 de febrero. No existen dudas respecto al lugar en el que se encontraba el campamento hispano-imperial. En cambio, sí encontramos serias discrepancias respecto a la ubicación de las fuerzas francesas.  

Para esta cuestión, de todas las fuentes disponibles, la versión que se puede considerar más fiable es, sin lugar a dudas, la de Robert de La Marck III, Señor de Florange, presente en todo el periodo que duró el asedio a la ciudad de Pavía y combatiente en la batalla del día 24 y a quien el rey Francisco I había confiado el mando de los suizos [1]. Sus memorias nos permiten conocer la inestimable versión de un comandante francés (no quedaron muchos para contarlo). En una parte de sus memorias, detalla cómo el rey se vino a alojar con su “batalla” (el grueso del Ejército) en el primer alojamiento donde el propio Florange se encontraba, cómo tuvo que construir un fuerte muy cerca del campamento del Ejército del Emperador y cómo se trasladó allí con una buena cantidad de suizos y artillería.

Mapa de la ciudad de Pavía y el Parque Visconteo. Se muestran las principales referencias y, de manera muy esquemática y aproximada, la disposición previa de las fuerzas francesas (en azul) e hispano-imperiales (en rojo), la noche del 23 al 24 de febrero (previa a la batalla). Fuente: ilustración del libro de Julien Guinand "Pavie 1525" (Ed. Ministère des Armes, 2025) con modificaciones del autor.

-Imagen 1. Mapa de la ciudad de Pavía y el Parque Visconteo. Se muestran las principales referencias y, de manera muy esquemática y aproximada, la disposición previa de las fuerzas francesas (en azul) e hispano-imperiales (en rojo), la noche del 23 al 24 de febrero (previa a la batalla). Fuente: ilustración del libro de Julien Guinand «Pavie 1525» (Ed. Ministère des Armes, 2025) con modificaciones del autor.-

El rey y las distintas fuerzas que constituían su Ejército no ocuparon un lugar fijo los cuatro meses que duró el asedio. El propio rey ocupó hasta cuatro lugares diferentes. En un primer momento, a su llegada se estableció en la Certosa, luego pasó a la zona de San Lanfranco, al oeste de la ciudad, más tarde a Mirabello y, por último, mudó sus posiciones a las Cinco Abadías. 

El Ejército francés, de partida, distribuyó sus fuerzas de manera más o menos uniforme, rodeando la ciudad, principalmente entre las posiciones de San Lanfranco y las Cinco Abadías. La llegada del Ejército de socorro hispano-imperial suponía un cambio drástico de la situación. Éste levantó su campamento, muy próximo a la vanguardia francesa, al Sureste del Parque Visconteo, fuera de sus muros, en la zona conocida como Ca`dei Lavrieri [2]. La llegada de nuevas fuerzas suponía un cambio en el tablero de ajedrez y por tanto, implicaba reposicionar las fuerzas francesas, que hasta entonces únicamente estaban orientadas hacia la ciudad, disponiéndolas de tal modo que pudieran atender la nueva amenaza. 

Florange nos cuenta como fue de los primeros en llegar a los pies de la ciudad para poner sitio a Pavía. Junto con Jacques de Chabannes, Señor de La Palice, Mariscal de Francia y jefe de la vanguardia del Ejército francés, se instaló al este de la ciudad, en las ya citadas Cinco Abadías, una amplia zona entre el muro oriental del Parque Visconteo y el Tesino. Aquí se encontraban cinco monasterios: San Paolo, Santo Spirito, San Giacomo, Sant’Apollinare y San Pietro in Verzolo (algunos de los cuales todavía existen), que podían ofrecer refugio y alojamiento a los soldados del rey de Francia, en particular, a los suizos, acostumbrados, según Florange, su comandante durante el asedio, a «mantenerse maravillosamente abrigados en su país».

Florange informa de primera mano cómo el rey, al ver que los hispano-imperiales, a su llegada, se instalaban tan próximos a su vanguardia, abandonó Mirabel, e hizo alojar a todos los grisones y lansquenetes cerca del muro del Parque, del lado de la vanguardia, justo en la cabeza de los españoles, dejando a la banda de Juan de Medici en el lugar que hasta entonces habían ocupado los lansquenetes en el lado de San Lanfranco. Tal y como detalla, el rey fue a alojarse en la misma abadía donde él estaba alojado, más cercana a la ciudad [3]. En estas circunstancias, Florange ya no quiso alojarse allí “cuando hubo alojado al rey y a aquellos que pudo con él”, y se fue a alojar con la artillería y tres mil suizos a “un tiro de arcabuz” del campamento del Emperador y su artillería. El señor de Galiot de Genouillac [4], maestro de la artillería, también se alojó bastante cerca de él, y los lansquenetes “del otro lado, tirando hacia el muro del parque”. Desde allí – nos cuenta –  podían batir todo el campamento del Emperador.

Dice Florange que estando el campamento del rey y el de los españoles tan cerca el uno del otro, el rey hizo avisar al Señor de Tremouille, que se encontraba en Milán, y al que acompañaron el Señor de Saint-Pol y el mariscal de Foix con la mayor parte de las tropas que tenían en Milán, como la razón exigía.

Por tanto, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, lo que a todas luces constituye un elemento clave para entender cómo aconteció la batalla: el grueso del Ejército francés, con la llegada de los imperiales, quedó establecido (tal y como se muestra en la Imagen 1) al sureste del Parque Visconteo, es decir, en la parte opuesta a aquella en la que habitualmente se lo ha venido ubicando. Como veremos a continuación, esta disposición es la que hace comprensible las descripciones del resto de fuentes, permitiéndonos deducir, no sólo el lugar por donde entraron en el Parque, sino, como consecuencia, dónde tuvieron lugar los enfrentamientos principales.

LAS HIPÓTESIS SOBRE LA ENTRADA DE LAS TROPAS IMPERIALES

Fundamentalmente, existen dos hipótesis sobre el lugar por donde entraron las tropas hispano-imperiales en el Parque. Una sugiere una entrada por el muro norte. La otra, por el muro este. La primera ha sido la más aceptada a lo largo del tiempo. Tal es así, que sigue sosteniéndose, de manera recurrente, en conferencias recientes, reportajes, libros y publicaciones con motivo del V Centenario. Pero esto no necesariamente indica que sea la correcta. 

La hipótesis que defiende la entrada por el norte parece predominar debido a la influencia de la exhaustiva tesis doctoral de Reinhard Thom, publicada en 1907, con el título «Die schlacht bei Pavia». En ella se postula que la brecha se ubicó en el muro norte del Parque Viejo, concretamente al oeste de la Puerta Pescarina. Éste parece ser el origen de todo. Dicha teoría resultó muy atractiva y fue adoptada por muchos historiadores posteriores, probablemente debido a la credibilidad asociada a un trabajo académico de nivel, en principio riguroso. Sin embargo, por alguna extraña razón, tal y como se muestra en el mapa de su trabajo (ver Imagen 2), Thom no parece que tuviera en consideración (probablemente por falta de conocimiento) la existencia del Parque Nuevo, también delimitado por un muro de similares características. Esto complica mucho la verosimilitud de su hipótesis ya que, de admitirse, sin que, en ningún momento, el autor repare en ello, el Ejército hispano-imperial no solo habría tenido que abrir brechas en el muro del Parque Viejo sino que, previamente, para acceder a éste, habría tenido que abrir al menos otras dos brechas adicionales en algún lugar del muro del Parque Nuevo. Hecho que no se menciona ni en la propia tesis ni en ninguno de los testimonios conocidos. Resultaría extremadamente extraño que, de haberse producido, dada la envergadura de la hazaña, nadie lo hubiera registrado. 

La idea de Reinhard Thom ha sido adoptada por autores de renombre y también muy referenciados. El francés Jean Giono la incorporó en su obra «El Desastre de Pavía» (1963), y el escocés Angus Konstam la replicó en 1996. Mario Diaz Gavier también la incluyó en su libro «Pavía 1525, la tumba de la caballería francesa» (2008), aunque apunta la posibilidad de este error. Y así, se ha ido instalando en numerosas publicaciones hasta nuestros días. Por lo general, sin explicar el motivo. Simplemente se asume y se incorpora sin mayor análisis crítico. Se da por probado. 

Mapa de Reinhard Thom (1907) en el que no se hace constar la existencia del Parque Nuevo. Fuente: de la obra "Dic schlacht beirutíes Pavia", de Reinhard Thom (1907).

-Imagen 2. Mapa de Reinhard Thom (1907) en el que no se hace constar la existencia del Parque Nuevo. Fuente: de la obra «Dic schlacht beirutíes Pavia», de Reinhard Thom (1907).-

EVIDENCIAS Y DUDAS SOBRE LA HIPÓTESIS DEL MURO NORTE

Por tanto, tenemos que remontarnos hasta Reinhard Thom para buscar una explicación. El propio Thom cita como referencia para apoyar este punto de su tesis el informe que Capino de Capo [5] remitió al Marqués de Mantua. Sin embargo, acudiendo a la fuente y haciendo una revisión de dicho informe, no parece posible llegar a esa conclusión. Es cierto que Capino de Capo describe la realización por los imperiales de tres grandes huecos en la muralla, si bien se limita a indicar que dos se hicieron frente a Mirabello y uno más alejado, hacia Milán. Por tanto, en el caso de que se hubiesen realizado en el muro norte, el detalle que da Capino, localizando la tercera de las brechas más lejos con la referencia “hacia Milán”, que supondría un movimiento hacia el norte (si nos encontramos en Pavía), no parece ayudar nada en un muro cuya dirección es predominantemente este-oeste. En contraposición, sí resultaría un detalle que aporta valor si se incluyese en una descripción vinculada al muro este del Parque (como todo apunta), al presentar éste una dirección noreste-suroeste.

[Dice Capino de Capo:] Tenían muchos travesaños fortificados –vaivenes- con los cuales, llevando más gente por cada uno, hicieron tres grandes huecos, dos frente a Mirabello, uno cerca del otro; el tercero quizás media milla más lejos de esos hacia Milán.

Además, se trata de apuntalar su teoría insinuando de algún modo que el nombre de la puerta “Pescarina” obedece precisamente al hecho de que por aquel lugar entró el Marqués de Pescara. Esta insinuación no tiene mucho recorrido. La Porta Pescarina debe su nombre a la familia de los «Pescarini», que vivía en la zona en el siglo XVI, y no al marqués de Pescara [6].

Por otro lado, el investigador italiano Marco Galandra, al señalar errores en las representaciones de Konstam (quién recordemos adoptó la teoría de Thom), también descarta la entrada por el norte. Galandra se posiciona a favor de una irrupción a través del muro oriental, entre las localidades de Due Porte y Ca’ dei Levrieri. Y, en algunas representaciones, se muestra esta entrada más cerca de Due Porte. Versión apoyada en la crónica de Antonio Grumello [7] y también en la de Francesco Taegio, autor de una famosa “Cronaca dell’assedio di Pavia en 1524-25”, en la cual escribe que se abrieron brechas en “tres lugares entre las Due Porte y el lugar que se llama Ca’ dei Levrieri”.

Si se repasan las distintas representaciones que han llegado hasta nuestros días, aunque también hay ilustraciones que incluso sugieren una entrada por el oeste, la más recurrente es la opción del muro oriental que se muestra a menudo de manera imprecisa, pero sugiere una irrupción a través de una o más brechas en esa sección del Parque.

Otro de los argumentos que se han esgrimido en contra de la entrada por el muro oriental, sin entender muy bien la razón, es el que se apoya en consideraciones desde el punto de vista táctico. Suponemos que por considerarla una exposición innecesaria al enemigo, al localizarse muy próxima al emplazamiento de las fuerzas francesas y poder ser detectada a simple vista. Sin embargo, esta crítica parece obviar lo que es conocido por todos los estudiosos de la batalla: que la acción estaba planeada para realizarse de noche. Esta premisa es fundamental para entenderlo todo. Sabiendo esto y teniendo muy en cuenta las características del Parque, no parece tan descabellado que esa fuera la decisión de los comandantes hispano-imperiales. Muy al contrario, resultaría a todas luces la más lógica. A veces las cosas son más sencillas de lo que imaginamos. 

ENTONCES, ¿POR DÓNDE SE ABRIÓ LA BRECHA EN EL PARQUE?

Para resolver esta cuestión, es crucial recurrir a las fuentes primarias. La descripción de la organización del terreno y los informes o las memorias conocidas de figuras clave como el Marqués de Pescara, el Señor de Florange, Jorge de Frundsberg o el Abad de Nájera, así como los testimonios de otros participantes como Alonso Pita da Veiga o Juan de Oznaya nos llevan a afirmar con bastante seguridad que los hispano-imperiales entraron por el muro este. Pero más al sur de lo que se ha presentado en algunas ocasiones. Más cerca de Ca’ dei Levrieri que de Due Porte. Esta conclusión se basa principalmente en las siguientes ocho razones:

Primera. Diversos mapas y descripciones del Parque Viejo coinciden en que en el extremo noreste había una densa arboleda o bosque, conocido como el “Bosco Grande”. Mantener el orden o formación de un Ejército de más de 20.000 hombres, a través de un bosque es improbable, especialmente si es de noche (como estaba planeado). Más si cabe, considerando que los imperiales trataron de trasladar con ellos su tren de artillería, con 16 cañones [8] y su correspondiente munición, y que esto se hacía con carros tirados por animales (ver imagen 3). Un avance a través de un terreno tan accidentado y boscoso habría dificultado significativamente cualquier movimiento ordenado, lo cual resultaba esencial para el éxito de sus planes [9].

Segunda. La entrada más próxima a Ca’ dei Levrieri explicaría por qué las tropas imperiales fueron detectadas desde el primer momento y estuvieron al alcance de la artillería francesa tan pronto accedieron al Parque. Aunque el plan original, como volvemos a insistir, era entrar de noche para evitar ser detectados, al hacerlo de día se expusieron a un peligro tan grave como el que, efectivamente, tuvieron que soportar.

[La frase del Marqués de Pescara lo resume perfectamente:] Nuestra voluntad era de hacer nuestro hecho de noche, y nos hubiera de echar a perder hacerlo de día. Quísolo Dios por lo mejor, y creo que fue causa de nuestra victoria. 

Esta frase, además de lo ya apuntado, nos indica que, a pesar del riesgo, el hecho de entrar por este punto de día constituyó un factor decisivo que propició un contacto inmediato con el enemigo y una precipitación de los acontecimientos. Lo que, como reconoce Pescara, sin ser la primera intención, acabó contribuyendo a la victoria imperial.

Tan cerca debían de encontrarse de la artillería francesa cuando estaban aún abriendo las brechas, que los franceses ya trataron de alcanzarlos con su artillería. Esto sería imposible si las brechas se hubieran abierto cerca de la Puerta Pescarina o Due Porte. Hay que tener en cuenta que, aunque el alcance máximo de los cañones de la época podía superar los 1000 metros, el alcance eficaz (con el que se abría fuego para no desperdiciar la limitada munición) rondaba los 300 (tal vez los 500 metros, en el mejor de los casos) [10].

[Alonso Pita da Veiga dice:] llegamos a la muralla del parque y con vnas vigas hicimos dos portillos grandes, y como los franceses esto sentieron, dieron a la arma y fueron avisar a su Rey, y el mando tirar çiertas pieças de artillería hazia donde ronpiamos el parque.

Transporte de la artillería en el Ejército de Carlos V (cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau).

-Imagen 3. Transporte de la artillería en el Ejército de Carlos V (cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau).-

Tercera. Si hubieran atravesado un bosque, no habrían podido ver cómo se formaban los franceses  a lo lejos desde el primer momento, tal y como relatan algunas crónicas. 

Así, Oznaya comenta que, nada más entrar en el Parque: «Como a menos de una legua o milla, vimos venir aquel ejército». Este testimonio sugiere que los imperiales tenían una línea de visión clara hacia las formaciones francesas, algo que sería imposible si estuvieran avanzando a través de un denso bosque. Además, en línea con los expresado en el punto anterior, ya estaban las fuerzas francesas muy cerca.

Cuarta. La entrada por el punto más cercano a su campamento es la más natural. Si hubieran optado por un lugar más lejano como Due Porte o Pescarina, esto habría sido mencionado en las crónicas o informes de batalla. La naturalidad de la entrada desde un punto cercano a su posición inicial no requiere de mayores explicaciones, por lo que los testigos y protagonistas no debieron sentir la necesidad de detallar el lugar por donde hicieron las brechas. Oznaya es el único que sí lo hace y con lo que sabemos, lo deja claro. 

[Pescara:] Y como el rey de Francia tenía su fuerza toda dentro del parco, fuera de donde nosotros estábamos, é á lo que nos parecia, confiaba mucho en la fuerza del muro del parco, la cual yo muchas veces había reconocido, fué mi parecer que entrásemos por allí, lo cual pareció muy buena todos: y así se ordenaron algunos vaivenes para romper la muralla, y fue tan recia que nos detuvo mucho mas que pensábamos.

[El Abad de Nájera:] El exercito se levanto secretamente a la media noche y entro por tres portillos que se hicieron en el muro del Parco.

[Frundsberg:] (…) y formamos una banda de dos mil Lansquenetes y mil Españoles para avanzar como vanguardia vestidos con camisas blancas que debían acercarse a la muralla del parque y romper dicha muralla, que era más fuerte de lo que pensábamos.

[Pita da Veiga:] (…) y a media noche llegamos a la muralla del parque y con vnas vigas hicimos dos portillos grandes, (…).

[Oznaya describe la entrada sin señalar un desvío significativo:] Envió estos dos capitanes que dije, a que algo apartados del campo francés a la mano derecha, derribando una parte del muro, hiciesen entrada al ejército.

Quinta. No parece lógico abrir una brecha cerca de una de las puertas del Parque (Pescarina o Due Porte), en las que, muy probablemente habría guardias francesas que podrían dar la alarma rápidamente. 

Florange menciona: «Se mantenía una gran vigilancia en las puertas del parque por donde entraban y salían». Planear una entrada cercana cerca de estas áreas vigiladas suponía aumentar significativamente el riesgo de detección y comprometer la operación desde sus inicios.

Sexta. Al dirigirse hacia Mirabello, dejaban a los enemigos a la izquierda, como señala Oznaya: Mandó que el escuadrón de la infantería española caminase poco a poco a Mirabel, dejando a los enemigos sobre la mano izquierda. Esta orientación geográfica sugiere una entrada desde algún punto del muro oriental del Parque, ya que es la única alternativa que permitiría dejar a las fuerzas francesas a la izquierda de su posición mientras avanzaban hacia Mirabello.

Aunque parezca sorprendente, precisamente Capino de Capo, en quien se basa Thom para señalar la entrada por el norte, hace mención a esta posición relativa, únicamente compatible con la entrada desde el este:

A las 6 en punto dispararon dos cañonazos y poco después hubo humo también desde el campo imperial, y en ese momento comenzó a marchar el ejército. No venía directamente al Castillo [el de Pavía], sino que dejaba a esos y a los franceses a su izquierda yendo hacia Mirabello [11].

Séptima. Partiendo desde el sureste de Mirabello (al sur del bosque y más cerca del campamento imperial), al dirigirse a Mirabello, tomarían la misma dirección que para ir a la Certosa. 

Esto concuerda con lo que dice Florange: «Ya habían pasado todos los lansquenetes y españoles y soldados de caballería, que estaban avanzando hacia La Certosa y Mirabel». Además, Konrad Häbler describe a los imperiales formando una línea desde el sureste hacia el noroeste, precisamente la orientación que formarían al dirigirse hacia Mirabello desde este punto del Parque.

Octava. Varios testimonios exponen que los franceses tuvieron la impresión de que los hispano-imperiales huían. Esto tiene una sencilla explicación si se asume que éstos partieron del sureste: en su marcha a Mirabello las tropas imperiales lejos de cerrar distancia con los franceses situados al sur, se alejaban. Lo que, sumado al desorden provocado por el fuego de artillería, mientras continuaban su marcha tratando de alcanzar su primer objetivo, hace totalmente entendible esa impresión de huída. Para que los franceses tuvieran esta percepción, los imperiales debieron partir desde el sureste. 

Pescara comenta: «Nuestra gente hubo de apresurarse… Parecióles a los enemigos que íbamos deshechos». Florange añade: «La artillería del Rey comenzó a disparar maravillosamente, de manera que los deshacía y los puso en fuga». Esta percepción de huida solo sería posible si los imperiales se movían desde una posición que los alejaba de las fuerzas francesas, creando así la ilusión de desorden y retirada.

CONCLUSIONES

La hipótesis más plausible es que las tropas imperiales entraron al Parque Visconteo por el muro este, en su parte más próxima a Ca’ dei Levrieri, donde tenían su campamento. Esta hipótesis se sostiene en atención a la existencia del Parque Nuevo y su muro, a la configuración del terreno (especialmente a la ubicación del Bosque Grande), a la disposición de las fuerzas francesas e hispano-imperiales, a los testimonios contemporáneos y a la lógica táctica del movimiento de las tropas. 

La persistente adopción de la hipótesis de la entrada por el muro norte parece basarse en una interpretación inicial que no consideró todos los factores conocidos. Revaluar las fuentes primarias y considerar el contexto refuerza la teoría de la brecha en el muro oriental, proporcionando una comprensión más precisa de los eventos que se desarrollaron en la decisiva batalla de Pavía.

La entrada por el muro este, en parte más próxima a Ca’ dei Levrieri, se alinea mejor con los testimonios históricos y la lógica táctica. Esta ubicación evitaba las áreas más vigiladas del Parque y, sobre todo, era una ruta más directa y natural desde el campamento imperial. Además, justificaría la percepción de desorden y retirada observada por los franceses, tal y como refieren los diferentes testimonios.  

Al considerar estos factores, la hipótesis del muro oriental no solo es la más probable, sino que también ofrece la explicación más coherente del desarrollo posterior de la batalla y resulta trascendental para la comprensión de su desenlace y para narrar adecuadamente la evolución del arte de la guerra y la transición del combate de la edad media a la edad moderna. 

Atacar al ejército francés dentro del Parque, donde menos lo esperaban, fue sin duda una decisión audaz. El lugar elegido para hacerlo fue una muestra de osadía y no se habría optado por esa opción de haberla previsto de día. Sin embargo, fue esta localización la que provocó un rápido contacto con el enemigo, lo que sumado a otros factores determinantes (no analizados en este artículo), condujo a una rápida victoria. Conociendo esto, comprendemos mucho mejor las palabras del gran Marqués de Pescara al Emperador en su carta escrita el mismo día de la batalla: 

“Nuestra voluntad era de hacer nuestro hecho de noche, y nos hubiera de echar a perder hacerlo de día. Quísolo Dios por lo mejor, y creo que fue causa de nuestra victoria».

NOTAS

[1]El Señor de Florange fue hecho prisionero en la batalla. Tenemos la doble fortuna de que sobrevivió para escribir sus Memorias y de que éstas se hayan conservado.

[2] En esto no existen dudas, todas las fuentes coinciden.

[3] Esta abadía, hemos sabido que se trataba del desaparecido convento de San Paolo. También había dado alojamiento al señor de La Palice, al señor de Longueville y a siete banderas de suizos. 

[4] Jacques (Galiot) de Genouillac, Maestro de la Artillería. De la familia Assier, maestro y capitán general de la artillería francesa. Capturado en la batalla. Una vez capturado se ocupa también de la liberación del rey, y hace maravillas en esta tarea diplomática. Tras su libración fue nombrado Gran Ecuyer de Francia (en sustitución de Sanseverino, considerado el tercer lugar en el reino tras el rey y el condestable) y le fue concedida la Orden de San Miguel.

[5] “Capo de Capino fue un capitán, humanista y diplomático de Mantua al servicio de los Gonzaga. Llegado al campamento imperial, tras la batalla, recopiló información directamente de sus protagonistas. Sus cartas al marqués de Mantua, del 26 y 28 de febrero de 1525, fueron publicadas por Carlo Bonetti en 1908, en el Bollettino della Società pavese di storia patria” (Testi, 2024).

[6] Fue el historiador local de Pavía monseñor Faustino Gianani en su “Mirabello di Pavia. Il Parco, la Battaglia, la Parrocchia” (1971), quien primero criticó a Jean Giono y los numerosos errores del libro “Le désastre de Pavie”, publicado en 1963.

[7] «(…) tomaron el camino de la muralla del parque cerca de las Dos Puertas, frente al Gran Bosque que está en dicho parque. Al acercarse el ejército a la muralla … derribaron la muralla en tres lugares, de manera que el ejército cesáreo pudiera entrar en formación. En el primer lugar, en la parte superior hacia Pavía, entró la infantería; en el lugar del medio, las gentes de armas, que todas se habían acercado a la muralla del parque, esperando que toda la infantería y la artillería hubieran entrado; y la artillería entró en el parque a través de la tercera brecha, por la parte inferior, desde el lado de las Dos Puertas, frente al Gran Bosque.»

[8] Carta del Abad de Nájera al Emperador del 24 de febrero de 1525.

[9] En lo que respecta al Bosco Grande, no sabemos cuán extenso era en aquella época ni hasta dónde se extendía hacia el Sur. Se encontraba, de eso no hay duda, en la parte nororiental del Parque Viejo. No es descartable, sin embargo, que los sitiadores lo hubieran utilizado en los meses anteriores para abastecerse de leña y fabricar refugios y terraplenes y que, por tanto, en esas fechas concretas, se encontrase más despejado de lo que apuntan las descripciones pero, de ser éste el caso, el terreno resultante también se nos antoja impracticable para el avance de un Ejército.

[10] El alcance eficaz depende del tipo de blanco (tamaño y capacidad de movimiento). No es una distancia fija. En este caso se trataba de tropas avanzando. La eficacia reseñada en las distintas fuentes hace pensar que la distancia desde la que los franceses abrieron fuego debió de ser bastante próxima.

[11] Cabe señalar que Capino de Capo escribe desde el Castillo Visconteo, de ahí el “venía al Castillo”, refiriéndose al Castillo de los Visconti.

FUENTES Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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GOUBAUX, R. y LEMOISNE, P. (1924). “Mémories du Márechal du Florange, dit le jeune adventureux”. Tome deuxieme (1521-1525). Societè de l´Histoire de France. Paris.

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GIONO, J. (1963). “Le desastre de Pavie (24 février 1525)”. Gallimard. París.

GUINAND, J. (2025). “Pavie 1525”. Ed. Ministère des Armes. París.

GRUMELLO, A. (1856). Cronaca di Antonio Grumello, pavese: dal MCCCCLXVII al MDXXIX. En: Muller, G. (ed.). Raccolta di cronisti e documenti storici lombardi inediti. Milano, Colombo, 1.

KONSTAM, A. (1996) “Pavia 1525. The Climax of the Italian Wars”. Osprey Publishing. Gran Bretaña.

OZNAYA, Juan de: “Historia de la guerra de Lombardía, batalla de Pavía y prisión del rey Francisco de Francia”. Manuscrito sin fecha. Biblioteca Nacional de España Ms/1606.

PIDAL, Marqués de, MIRAFLORES, Marqués de, SALVÁ, Miguel: Colección de documentos inéditos para la Historia de España, Tomo XXXVIII. Imprenta de la viuda de Calero. Madrid. 1861

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– Fin –

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  • Efectivamente se abrieron las brechas por el muro este pero no tan cerca de las fuerzas francesas sino lo suficientemente lejos para los que estaban en frente no oyeran el ruido de
    picos y arietes que utilizaron.las dos compañías que fueron delante al principio de la noche y no consiguieron abrir el paso hasta una hora antes del amanecer.
    Sin embargo nada más entrar en el recinto fueron detectados por las patrullas y dieron la alarma

    Sin embargo, una vez que entraron las patrullas dieron la alarma

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  • Hay muchos más asuntos:
    Los primeros en entrar en combate fue la retaguardia formada por italianos y artillería al ser atacados por dos escuadrones de suizos y franceses. Se refugiaron en un bosque pero fueron derrotados.
    El siguiente combate fue la toma de Mirabello y sufrieron un ataque de la artillería. Los Infantes españoles y lansquenetes pasaron el arroyo cuando lo ordenó Pescara, con gran esfuerzo, no así la Caballería que quedó en la orilla oriental.
    La batalla con direcciones norte sur fue al oeste con Infantes y al oeste con Caballería.

    Aunque el terreno ha cambiado no lo ha hecho la toponimia. He estado varias veces en Pavía reconstruyendo lo que debió ser la batalla.

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  • Joaquín PdV
    9 marzo, 2025 19:41

    Muchas gracias por sus comentarios. Como creo que lo merece, trataré de contestarle a todos los puntos a los que se refiere de manera rigurosa.

    PRIMERO. Efectivamente, en el artículo no se precisa exactamente el lugar, PERO, en base a las referencias que se aportan debió ser muy próximo a lo que se apunta en la ilustración. Como refiero, Oznaya dice “algo apartados del campamento francés a la mano derecha”.

    La distancia elegida no debió de ser lo suficientemente lejos para los que estaban en frente no les oyeran. De hecho, la voz de alarma se dio ANTES de que acabaran de romper el muro. Refiero lo que dice Alonso Pita da Veiga: “y como los franceses esto sentieron, dieron a la arma y fueron avisar a su Rey, y el mando tirar çiertas pieças de artillería hazia donde ronpiamos el parque”.

    Para estimar la distancia, incorporo otra referencia. Podemos sumar lo que dice Cerezeda: «Ansí ordenado, á hora de la media noche, el campo de los españoles comenzó á caminar en sus escuadrones, con muy buena orden, la vuelta del Parco, que estaba cuanto una milla de donde tenía su asiento. Llegados al Parco, se afirmaron los escuadrones, hasta haber roto el Parco por dos partes los que llevaban la impresa y vaivenes…»

    De nuevo, si tomamos el compás con la escala indicada en la ilustración, tomando una milla castellana (unos 1.600 metros) y teniendo en cuenta que el campamento hispano imperial se extendía desde Casa de Levrieri hasta las proximidades de San Lázaro, volvemos a coincidir en cerca del punto estimado. Cabe aclarar que la expresión “a la vuelta de” empleada de manera reiterada por Cerezeda es sus crónicas significa “en dirección a”, nada tiene que ver con dar la vuelta a algún sitio.

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  • Joaquín PdV
    9 marzo, 2025 19:43

    SEGUNDO. Respecto al momento en el que consiguen abrir las brechas, fue al amanecer, no una hora antes. En esto coinciden todos los testimonios. Pescara: «Todavía hobimos de romper á la punta del día». Cerezeda: «entró el campo de los españoles en la campaña del Parco á la hora de prima, cuando el sol salia, enderezando los escuadrones la vuelta de Mirabel». Pita da Veiga: «El otro día, al alba, que era XXIIIIº de hebrero, entramos…»

    TERCERO. El artículo no entra en esto pero, respecto a los primeros combates, si somos escrupulosos, los primeros fueron los caballos ligeros no la retaguardia con la artillería. Lo dice Florange: “Y entraron dentro del parque las gentes del Emperador donde ya había llegado el Rey, y ya había un gran escaramuza de jinetes”. Y también Pita da Veiga: “El otro día, al alba, que era XXIIIIº de hebrero, entramos la gente de armas y caballos ligeros dentro, y luego nuestros caballos ligeros enpeçaron a escaramuçar con los suyos, y fueron a Mirabel, donde era el aposiento del Rey, y lo quemaron, y saquearon lo que hallaron, y el esquadron de la gente de armas nos posimos detrás de vna casa, y la artillería de los franceses la derribaron, y nosotros nos retiramos vn poco, a vn vallezico y esperamos nuestra ynfanteria espannola y tudescos que pasasen, y quedo atrás quatro mil ytalianos con nuestra artillería,y vinieron los caballos ligeros de los franceses y les tomaron nuestra artilleria y los degollaron a los mas dellos,…”.

    La secuencia debió ser la siguiente: (1) encuentro entre los caballos ligeros, (2) toma de Mirabello, (3) ataque con la artillería sobre los hombres de armas y (4) toma de la artillería hispano-imperial.

    En esta secuencia coinciden Florange y Pita da Veiga. Florange dice también por este orden: (1) Y entraron dentro del parque las gentes del Emperador donde ya había llegado el Rey, y ya había un gran escaramuza de jinetes,… (2) El virrey estaba allí con un gran número de soldados de caballería; el Aventurero, que tenía cuatro cañones medianos consigo, hizo disparar a través de la mencionada casa y desalojó a todos esos soldados de caballería que estaban dentro, y (3) avanzó directamente hacia la artillería y la capturó.

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  • Joaquín PdV
    9 marzo, 2025 19:48

    CUARTO y ÚLTIMO. Respecto al lugar donde tuvieron lugar los enfrentamientos nada hace indicar que fueran al oeste del Vernavola. El plan inicial era llevar a todo el Ejército a Mirabello, cruzando el Vernavola. Sin embargo, esto lo hizo únicamente el Marqués del Vasto y sus hombres. El resto del Ejército hispano-imperial no tuvo más remedio que enfrentar al Ejército francés que ya les atacaba antes de alcanzar el Vernavola.

    Teniendo claro el lugar por donde entraron, podríamos reconstruir los hechos citando numerosas fuentes, pero es fácil entenderlo leyendo de nuevo al Señor de Florange que lo resume perfectamente: “Pero ahora quiero contarles cuál era la intención de los líderes que dirigían el ejército del Emperador, que no era dar la batalla al Rey, ya que no iban en esa dirección, sino que querían tomar el lugar de Mirabel, que era un lugar muy fuerte debido al canal que viene de Binasco y va a caer en Pavía, y es muy difícil de pasar, y, estando allí, podrían dar ayuda y apoyo a la ciudad a su gusto y no podrían ser atacados allí, y estaban en el gran camino de Milán a Pavía y entre el campamento del Rey y Milán. No tuvieron tiempo de tomar Mirabel porque el Rey se les cruzó; y su intención era llegar a Mirabel antes del amanecer, pero partieron demasiado tarde a las cuatro de la madrugada, lo que provocó que se desencadenara la batalla. Ya habían pasado todos los lansquenetes y españoles y soldados de caballería, que estaban avanzando hacia La Certosa y Mirabel con todas sus fuerzas, tanto de caballería como de infantería; ese era el plan y quedaban solo cinco o seis mil italianos que guardaban la artillería, a los que el Aventurero derrotó junto con los Suizos y La Roche du Maine, lugarteniente de monsieur d’Alençon, y algunos soldados de caballería que aún estaban con ellos.”

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  • Ramiro Miranda Valverde
    27 abril, 2025 23:58

    Quiero dejar aquí esta base de datos desarrollada en la aplicación Notion y que abarca información sobre casi 370 combatientes franceses en Pavía. Utilizando los recursos de Notion y consultando docenas de fuentes he construido la base utilizando una serie de criterios que ayudan a comprender el rol de cada uno de los individuos en la contienda.
    https://teal-approval-ad0.notion.site/08483bb7ed284f7ab1f220a287efae28?v=404aefe499424a58bd446c4b68a3ba6a&pvs=4

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