EFECTO DISUASORIO DEL ARMA SUBMARINA Y EL DESEQUILIBRIO DE FUERZAS EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL (II)

INDICADORES POTENCIALES DE UN MEDITERRÁNEO CALIENTE, FRUTO DE UNA NUEVA GUERRA FRÍA (Continuación de la primera parte)

EL ARMA SUBMARINA

Los submarinos son unidades de combate de gran poder ofensivo presentes en las mejores marinas del mundo. Su principal ventaja frente a los buques de superficie es su difícil detección y destrucción cuando navegan a gran profundidad.

Precisamente, el grado elevado de indetectabilidad hace que el submarino sea la principal arma usada por los países para la disuasión, después de las armas nucleares. La mera sospecha de la presencia o ausencia en el mar de un submarino determina por completo el planeamiento de no sólo las operaciones navales, sino de toda la misión. La sospecha de un submarino en el mar limita la capacidad de movimientos, de ahí su efecto de disuasión.

No sólo su discreción, el gran poder ofensivo de un submarino es aterrador. Por cada tres o cuatro misiles haciendo impacto, con un único torpedo pesado disparado desde un submarino es suficiente para hundir un barco.

Los submarinos balísticos SSBN, también conocidos como submarinos estratégicos, son unidades de gran autonomía y de propulsión nuclear. Este tipo de submarinos operan como plataformas prácticamente indetectables para el lanzamiento de misiles balísticos dotados de cabezas nucleares. Muy pocos países cuentan con este tipo de buques.

Las principales misiones de un submarino estratégico son:

  • Disuasión estratégica.
  • Proyección de la fuerza nuclear más allá de las fronteras terrestres.

Los submarinos tácticos o submarinos de misiles guiados SSGN, son submarinos que combinan cualidades propias de un submarino balístico y las específicas de un submarino de ataque. Son submarinos de gran autonomía y de propulsión nuclear. Sólo operan con ellos las marinas de EE.UU y Rusia (Reino Unido también si se quiere incluir los Astute en esta clase). Con un elevado carácter tecnológico, están equipados con los más sofisticados aparatos electrónicos y de comunicaciones.

Las principales misiones de un submarino táctico son:

  • Misiones especiales de operaciones silenciosas.
  • Proporcionar una plataforma silenciosa de misiles guiados.
  • Neutralizar objetivos tácticos en tierra o en superficie.
  • Dar apoyo y complementar a la fuerza de superficie.

Los submarinos nucleares de ataque o submarinos SSN, operan como los submarinos convencionales de ataque, pero con la particularidad de una propulsión nuclear. Como todos los submarinos nucleares, son naves de gran envergadura y silenciosos, cuyos cometidos principales son:

  • Búsqueda y ataque de submarinos y buques de superficie enemigos.
  • Proyección de la fuerza en tierra.
  • Misiones de reconocimiento, inteligencia y vigilancia.
  • Participación en guerra de minas.
  • Dar apoyo y complementar la fuerza de superficie.

Los convencionales, utilizan como propulsión una fuente diferente a la nuclear. Actualmente, la mayoría de ellos utilizan motores diésel-eléctricos, aunque ya existen unidades propulsadas por un sistema independiente a la atmósfera del submarino (AIP), susceptibles de mejora.

Los submarinos convencionales van un paso por detrás en relación con los submarinos nucleares de ataque. Su vulnerabilidad a ser detectados a la hora de tener que subir a la superficie para recargar las baterías que suministran energía a los motores eléctricos es su principal debilidad, lo que conlleva misiones algo diferentes al de los submarinos nucleares.

  • Garantizar la libertad de acción de las fuerzas de superficie y propias de sus aliados.
  • Misiones de inteligencia. Recolección de información.
  • Misiones de reconocimiento y puesto de información avanzado para dar apoyo a una fuerza naval.
  • Misiones de infiltración en la costa enemiga y apoyo a operaciones de comandos.
  • Búsqueda y ataque de submarinos y buques de superficie enemigos.

Tradicionalmente las marinas de guerra occidentales han tenido una superioridad manifiesta en calidad y cantidad de submarinos. Igualmente ocurría con España. Pero la falta de inversiones en Defensa de manera continuada, los retrasos excesivos en el programa S-80 y el rearme naval que en la actualidad están teniendo países de nuestro entorno, especialmente en el Magreb, han distorsionado el equilibrio de fuerzas en el Mediterráneo Occidental.

LA DISUASIÓN EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL

Actualmente en el Mediterráneo hay 8 países con capacidad de operar submarinos: España, Francia, Italia, Grecia, Turquía, Israel, Egipto y Argelia. Nueve si incluimos a nuestro vecino Portugal (aunque técnicamente no es Mediterráneo, en la práctica sí).

El equilibrio, cada vez más inestable del Mediterráneo Occidental, teniendo en cuenta el arma submarina como elemento disuasorio principal entre los países ribereños, tiene como protagonista emergente a Argelia frente a un liderazgo europeo precario.

Argelia consiguió su independencia de Francia en 1962, tras una sangrienta guerra y un referéndum de autodeterminación. Considerado un régimen democrático, lo cierto es que siempre han gobernado los candidatos que contaban con el apoyo militar, único estamento capaz en este país de garantizar el orden y el laicismo ante las fuertes amenazas internas de islamizar el país.

La política exterior de Argelia se fundamenta en cuatro pilares de máxima importancia en la actualidad:

  • Las más que malas relaciones con Marruecos ante la pugna por liderar la región del Magreb.
  • La política energética del país, que pasa por mirar al Mediterráneo y a España como cliente preferente. El 55% del GNL consumido en España y un 25 % del europeo, es argelino.
  • La Inestabilidad de sus fronteras. Argelia es un objetivo prioritario para los grupos terroristas islámicos instalados en Malí y Niger.
  • Las buenas relaciones con Rusia.

De estos cuatro pilares, tres son fruto de la escalada de Argelia en la supremacía submarina del Mediterráneo, dos de manera muy directa: las malas relaciones de Argelia y Marruecos por hacerse con la hegemonía naval en el Mediterráneo y las buenas relaciones con Rusia que le ha proporcionado submarinos y formación a precios razonables. La política energética es un ingrediente más que argumenta la consolidación de esta fuerza.

La marina argelina cuenta con dos submarinos proyecto 877EKM (clase Kilo soviéticos), entregados en 1987 y 1988, los submarinos 012 Rajs Hadj Mubarek y el 013 El Hadj Slimane, mejorados en los años noventa. Antes de su mejora, eran submarinos poco operativos, además de contar con una dotación poco adiestrada, por lo que el mayor tiempo lo dedicaban a patrullas de superficie con alguna maniobra puntual de inmersión.

Estos submarinos modernizados pueden ser comparativamente equivalentes a los submarinos españoles clase Galerna, no obstante, su sistema de combate es capaz de lanzar dos torpedos filoguiados simultáneamente, mejorando por tanto su capacidad ASUW y ASW. Además, cuentan con torpedos seguidores de estela. Entre sus limitaciones, los sensores, por ejemplo, sus periscopios no son optrónicos.

Sin embargo, Argelia dio un vuelco con el nuevo siglo, y el arma submarina mejoró de manera sustancial en la primera década del siglo XXI con la compra de cuatro submarinos de la clase Project 636M.

Estos submarinos son unidades cualitativamente superiores (mejora sustancial de sensores) en tanto tienen un sistema de combate mejorado, mayor capacidad de escucha pasiva y seguimiento automático de blancos. Todo ello unido a sus sensores optrónicos y su capacidad de lanzamiento de misiles que hacen del 636 un adversario temible. Son considerados los submarinos convencionales más silenciosos del mundo y la marina de los EE.UU los denomina popularmente como “agujeros negros” por su sorprendente discreción.

Al mismo tiempo, las dotaciones de estos submarinos han estado sometidas a un riguroso plan de adiestramiento bajo supervisión rusa desde el año 2009. Dicho adiestramiento se considera completado y sus submarinos, que anteriormente navegaban sólo en superficie, ahora están completamente operativos.

Dos hitos que atestiguan lo anterior son:

  • La fundación de su propia escuela de submarinos.
  • El lanzamiento exitoso de misiles ASUW.

Argelia, junto con Israel, son los dos únicos países del Mediterráneo (Argelia el único del Mediterráneo Occidental) con capacidad para lanzar misiles de ataque a tierra desde un submarino. Ni siquiera Francia tiene esta capacidad hasta que entren en servicio los nuevos Barracuda.

Marruecos, máximo rival de Argelia en el Mediterráneo Occidental se encuentra en la situación más desfavorable, a propósito del jaque dado por Argelia. Sin arma submarina en la actualidad (ni en un futuro próximo) intenta por todos los medios contrarrestar la situación con medidas secundarias que palíen la inferioridad en la que queda frente Argelia, siendo ambos, los dos países del Magreb que mayores inversiones militares involucran en términos absolutos de sus presupuestos.

Dichas medidas son:

  • La adquisición de tres corbetas de la clase SIGMA de origen holandés.
  • La adquisición de una fragata tipo FREMM.
  • El intento de compra de un submarino del tipo AMUR-1650 de origen ruso.
  • El proyecto y construcción de la base naval Ksar Sghir situada en pleno estrecho de Gibraltar y a 10 millas de la costa de Ceuta.
  • Intensificar las alianzas con EE.UU y Francia.

Aún con todo, estas medidas no han sido suficientes para contrarrestar el liderazgo argelino en cuanto a la superioridad submarina.

Esta situación entre Argelia y Marruecos ha dejado a España en una situación muy comprometida, con un arma submarina muy limitada y fiándolo todo a la adquisición de los nuevos submarinos S-80 Plus y fragatas F-110 en el medio plazo más que en el próximo, e involucrando una fuerza aérea con capacidades antisubmarinas para contrarrestar el hecho de pérdida de iniciativa.

Submarino S70 clase Galerna. Foto de elcaminodelosheroes.com

Submarino S70 clase Galerna. Foto de elcaminodelosheroes.com

El excesivo retraso del programa S-80, junto a las complicaciones y negligencias que han rodeado todo el programa, han dejado el arma submarina de la Armada española en una situación límite, operando con dos submarinos S-70 de la clase Galerna, el Tramontana y el Mistral, uno, a partir de junio de 2020, pues recientemente se ha decidido no efectuar la quinta gran carena del Mistral, previendo que en octubre se encuentre operativo el futuro S-81 Isaac Peral.

Lejos de los ocho submarinos con los que operaba España desde la década de los años 80, 4 de la clase Delfín (Daphné francés) y 4 de la clase Galerna (Agosta francés) hoy se opera con los más que veteranos Tramontana y Mistral con 35 años de servicio.

Homologables a los Proyecto 877 de Argelia con cierta superioridad en cuanto a la sensorización, el Tramontana y el Mistral, a falta de armas nucleares, son nuestras únicas armas de disuasión capaces de contener la amenaza durmiente de lo que pudiera venir del norte de África en el Mediterráneo occidental, con la ayuda de las también veteranas fragatas de la clase Santa María.

A la espera de que entre en servicio el anhelado S-81, que lo hará con sus capacidades originales mermadas, España seguirá sin asumir el liderazgo que debiera tener por importancia y situación geoestratégica. Seguirá operando, en el mejor de los casos, con dos unidades convencionales diésel-eléctrico y seguirá sin contrarrestar el poder alcanzado por Argelia.

La entrada en servicio de las F-110, llamadas a sustituir a las F-80, renovarán la capacidad de guerra antisubmarina que suministraban las Santa María. La adquisición del sonar pasivo de Thales es representativo de lo anterior, y serán de gran apoyo al arma submarina de la Armada.

Apoyo que se necesitará complementar, como dijimos, de una fuerza aérea ya en servicio como los SH-60 (Seahawk) de la Quinta Escuadrilla y con las nuevas adquisiciones de la versión naval del NH90. Pero con todo, aún seguiremos sin ser determinantes ante las amenazas que engloba una fuerza submarina y mantendremos una disuasión limitada con todo lo que ello implica para la defensa de los intereses nacionales.

A este respecto y en el marco de las disputas territoriales entre Marruecos y Argelia, no es descabellado pensar en alguna acción hostil contra España en términos similares al conflicto de Perejil como fenómeno de distracción o daño colateral. Acción que España tendría que planteársela como plausible y darle una solución diferente a la dada en Perejil, porque hemos perdido capacidad de disuasión.

Francia, mucho mejor posicionada que España, tiene su poder de disuasión garantizado, por su arsenal de armas nucleares y su arma submarina. Cuenta con 4 submarinos balísticos de la clase Triomphant que están basados en Brest y con submarinos nucleares de ataque de la clase Rubis en Tolón, pendientes de ser reemplazados por la nueva clase de submarinos Barracuda (se ha botado el primer submarino de la clase Barracuda de los seis previstos y entrará en servicio en este año 2020). La clase Barracuda irá sustituyendo a la clase Rubis y tendrá su puerto base en Tolón. Siendo la única nación europea en el Mediterráneo capaz de contrarrestar el poder ofensivo de los submarinos argelinos.

Italia cuenta con ocho submarinos de ataque convencionales y tiene garantizada su poder de disuasión, pero no tiene ninguna unidad capaz de contrarrestar la amenaza directa de Argelia en cuanto a submarinos se refiere.

CONCLUSIONES

De todo lo dicho con anterioridad (de las dos partes publicadas) se puede concluir:

La importancia del Mediterráneo en este siglo XXI sigue siendo máxima. Las revueltas que desembocaron en la Primavera Árabe, la Guerra de Siria, la permanente amenaza del terrorismo islámico internacional y el cambio climático que traerá nuevos flujos migratorios, son algunos de los ejemplos que constatan la importancia del Mediterráneo como escenario geoestratégico de primer orden.

El posicionamiento de Rusia, intereses y alianzas contraídas, le han valido a los rusos la obtención de una base militar permanente con salida al Mediterráneo en Siria e influencia en todo el norte de África, siendo un enemigo latente de Europa, ahora también en el Mediterráneo.

El submarino, a falta de un arsenal nuclear, es el arma disuasoria por excelencia, capaz de neutralizar la iniciativa de un actor hostil de llegar a cumplir con su amenaza.

La contribución que hacen los submarinos para garantizar el éxito en la defensa de los intereses de un país se puede resumir en:

  • Agilidad y dominio. Acceso y control a cualquier objetivo en tierra, en superficie o sumergido.
  • Cualidades innatas para los conflictos asimétricos por sus capacidades en misiones de inteligencia.
  • Sigilosos, ágiles y mínima contribución logística en su despliegue, hacen que sean ideales para operar en condiciones hostiles y según qué casos durante tiempos prolongados.
  • Acceso asegurado a zona hostil por su dificultad de ser detectado.
  • Proyección y apoyo de la fuerza.
  • Son productores de innovación tecnológica.

Argelia, sabedora de todo esto, y en pro de sus intereses para erigirse en la potencia líder del Magreb, supo leer lo que significaba tener una fuerte y consolidada flota submarina, lo que le da autoridad para salvaguardar sus políticas energéticas, mantener el pulso a Marruecos en sus disputas territoriales y de influencia y estar preparada para la permanente amenaza terrorista.

Esta escalada armamentística trajo consigo un desequilibrio en el Mediterráneo Occidental con el fortalecimiento de las alianzas de Marruecos con EE.UU y Francia. Argelia con Rusia, y un posible enfrentamiento entre ambos.

Francia mantendrá, previsiblemente intacta, su capacidad submarina en el Mediterráneo con la entrada en servicio del Barracuda, pero sin ahuyentar la amenaza de Argelia como potencia naval submarina a tener en cuenta.

La evolución geoestratégica, a causa del rearme argelino, deja a España en una situación muy comprometida. La experiencia adquirida tras lo de Perejil, nos indica que ninguna acción diplomática por enérgica que sea, si no tiene el respaldo de la fuerza no sirve de nada, y en estos momentos, España no tiene relevancia en política exterior y por lo tanto esa enérgica respuesta diplomática no cabe esperarla.

En cuanto a una fuerza militar que respalde la acción diplomática, hoy por hoy, también se ha visto comprometida, en el sentido, que en cuanto a disuasión se refiere, el despliegue efectuado en la crisis de Perejil ya no sería posible en los mismos términos. Aunque en líneas generales, las Fuerzas Armadas españolas y la Armada en concreto, sigue siendo muy superior a cualquier país del Norte de África, en términos de disuasión y de poder ejercer el liderazgo que España está llamada a defender, aunque sólo sea por la geografía que nos ha tocado vivir, se ha visto disminuido.

Las señas de identidad durante la Guerra Fría fueron la carrera armamentística con especial protagonismo de las armas nucleares y los submarinos, especialmente los balísticos. Hoy, en esta Nueva Guerra Fría, el tratado de proliferación de armas nucleares está en punto muerto y la demanda creciente de submarinos es una realidad.

El ejemplo paradigmático en el Mediterráneo occidental es Argelia, pero España y Francia esperan renovar su flota; Marruecos está detrás de un submarino; en Europa, los Países Bajos y Polonia están en el mismo proceso de renovación. Ejemplos todos ellos, que validan la importancia del submarino como actor principal en el efecto disuasorio ante un enemigo hostil.

El efecto disuasorio del arma submarina, una realidad que ha provocado el desequilibrio de poder entre las potencias del Mediterráneo Occidental con nuevos actores relevantes y acusando más aún la constante de la incertidumbre en el planeamiento de operaciones.

«[…], Fidens animi atque in utrumque paratus, seu versare dolos, seu certae occumbere morti” o de la determinación de vencer o morir al introducir el caballo en Troya. Versos de la Eneida inspiradores del lema del arma submarina de la Armada española: «preparados para todo». Hoy más necesario que nunca.

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