No os preguntarán por mí
que en estos tiempos a nadie
le da lustre haber nacido
segundón de casa grande;
pero si pregunta alguno,
bueno será contestarle
que, español, a toda vena,
amé, reñí, di mi sangre,
pensé poco, recé mucho,
juré bien, perdí bastante,
y por esa empresa loca,
que nunca debió tentarme,
que perdiendo ofende a todos,
que, triunfando alcanza a nadie,
no quise salir del mundo
sin poner una pica en Flandes.
—Eduardo Marquina (1879-1946), En Flandes se ha puesto el sol.
