Análisis
Autoridades
Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez
Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada

El respaldo social e institucional, un apoyo clave en la visión de la Armada a largo plazo

Carl von Clausewitz, uno de los estrategas militares más influyentes, propuso entender la guerra mediante una singular trinidad formada por tres factores: la pasión, el cálculo racional, y en tercer lugar el instrumento político. De la misma forma, nombra al pueblo, al ejército y al gobierno, respectivamente, como los actores principales de cada uno de ellos, y destaca la importancia de mantener el equilibrio entre estas tres tendencias, como si fueran tres polos de atracción. 

El apoyo social e institucional podría enmarcarse en ese primer factor. Un apoyo sólido de la sociedad aumenta la resiliencia, en especial cuando las circunstancias son difíciles, así como la capacidad de movilizar recursos humanos y materiales. Igualmente, en tiempos de paz este respaldo se traduce en estabilidad social, y permite que las Fuerzas Armadas se preparen para escenarios futuros sin los retos de la desafección pública. Es por ello que la percepción de la Armada por parte de la sociedad como una fuerza legítima y eficaz, es crucial.

Asimismo, el apoyo institucional es fundamental para abordar las decisiones políticas y concretamente aquellas relativas a la asignación de recursos. La Armada depende de la voluntad política y de su capacidad para tomar decisiones estratégicas. Los gobiernos que comprenden la importancia de contar con una Armada alistada para el combate, no solo tratan de mejorar sus capacidades operativas, y con ello la seguridad nacional, sino que alinean así los intereses políticos con la necesidad de defensa.

La Armada se enfrenta al reto de continuar siendo decisiva y relevante, y de adaptarse a la evolución de un entorno volátil e impredecible para afrontar las amenazas futuras. En este contexto, el documento “Armada 2050”, o visión de la Armada a largo plazo, define el respaldo social e institucional como uno de los apoyos clave para alcanzar sus objetivos. 

La Armada se enfrenta al reto de continuar siendo decisiva y relevante, y de adaptarse a la evolución de un entorno volátil e impredecible para afrontar las amenazas futuras.

Una Armada fuerte no solo depende de su capacidad militar, sino también de la legitimidad pública que la respalda, que debe ser cultivada tanto en tiempos de paz como en tiempo de conflicto, lo que lleva a plantear la importancia de la formación, información y sensibilización de la sociedad sobre las actividades de la Armada y sus capacidades, tanto presentes como futuras.

En este sentido, la Armada no puede separarse de la sociedad. Depende de ella para contar con los recursos necesarios y el adecuado apoyo moral, lo que la convierte en una institución profundamente conectada a los ciudadanos. A tal fin, percibir la importancia que la Armada tiene en la protección de nuestros legítimos intereses es condición necesaria para estar en disposición de valorarla.

Un ámbito donde cobra especial relevancia una adecuada estrategia de comunicación externa que determine los medios empleados y los mensajes a transmitir en cada momento. Se podría decir que somos lo que comunicamos, de ahí que conocer la Armada sea el primer paso. No obstante, el solo conocimiento no implica de por sí la garantía del necesario respaldo, pero sí conforma la base para construir juicios y opiniones que vendrán irremediablemente influenciados por otros muchos factores de diferente naturaleza.

Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, la situación internacional ha evolucionado a un entorno global complejo, cambiante e impredecible, y ha acercado el campo de batalla a las mismas puertas de Europa, alterando con ello la percepción que de la seguridad tienen los ciudadanos. Esta circunstancia ha impulsado el gasto en defensa en occidente, y puesto el acento en la necesidad de contar con una Armada, con suficiente autonomía estratégica para hacer frente a cualquier contingencia. 

Se puede decir que el concepto de seguridad, ha dejado de ser un intangible, y nuestra sociedad y opinión pública, antaño escéptica ante un incremento del gasto militar, ha asimilado esta percepción general de volatilidad global e incertidumbre estratégica.

Buques de la Armada navegando en formación

-Buques de la Armada navegando en formación-

Ante esta perspectiva, la Armada afronta el reto de construir una Flota tecnológicamente avanzada, sobre la base de la capacidad de la proyección del poder naval sobre tierra como principal herramienta de disuasión, entendida ésta como la combinación de credibilidad y capacidad.

Idea que recuerda, salvando las distancias con la US Navy, a las palabras que el Presidente Bill Clinton dirigió desde el portaviones USS “Theodore Roosevelt” en marzo de 1993: “…cuando la palabra crisis aparece, no es casualidad que la primera pregunta sea donde está el portaviones más cercano…”.

…cuando la palabra crisis aparece, no es casualidad que la primera pregunta sea donde está el portaviones más cercano…

La disuasión debe ser por tanto coherente y estar respaldada por una política clara, ya que la ambigüedad o la falta de resolución pueden debilitar su efectividad. Es decir, la disuasión no solo depende de disponer de una fuerza capaz, aunque es necesaria, sino también de contar con la voluntad política para emplearla. Para ello, es preciso contar con el respaldo moral, político y social. 

Para alcanzar este objetivo, la Defensa debe estar integrada en la cultura nacional de manera que forme parte de un espíritu común, y no visto como un esfuerzo aislado, sino como un compromiso compartido por todos los ciudadanos. Fomentar un sentido de pertenencia a la nación, así como el respeto por los valores que defendemos, es esencial para crear una sociedad cohesionada y dispuesta a respaldar las políticas de defensa cuando sea necesario.

Cuando los ciudadanos comprenden el contexto en el que opera la Armada, y perciben su misión como vital para la seguridad y el bienestar de la nación, otorgan legitimidad. Por ello, el respaldo social tiene un impacto directo en el reconocimiento de las instituciones militares como herramientas esenciales para el funcionamiento del Estado.

-BIO «Hespérides» en aguas de la Antártida-

Este apoyo social, no solo es relevante en tiempo de conflicto, sino también en tiempo de paz. La Armada participa en misiones internacionales con unidades integradas en la OTAN o la UE, patrullas de vigilancia y control de espacios marítimos, campañas de protección pesquera, misiones de apoyo al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en aguas antárticas, o llegado el caso, misiones de asistencia en situaciones de emergencia nacional, como catástrofes naturales o crisis sanitarias. 

La población debe comprender que estas misiones no solo son esenciales para la seguridad nacional, sino también para reafirmar el compromiso de España con la seguridad internacional como miembro responsable de las Organizaciones de Seguridad y Defensa a las que pertenece. 

Una de las claves para fortalecer el apoyo de la sociedad civil radica en la educación y la sensibilización sobre la importancia de la defensa nacional. Los programas educativos en las escuelas, las campañas de información pública y las iniciativas de sensibilización en los medios de comunicación son herramientas esenciales para difundir el valor de la defensa nacional y fomentar el apoyo ciudadano. 

-Infantes de Marina del Tercio de Armada trabajando en Paiporta-

Es necesario por tanto fomentar la colaboración cívico-militar para mejorar el conocimiento mutuo y la percepción de las Fuerzas Armadas en la sociedad, contribuyendo así a crear una cultura de defensa sólida que prepare a la sociedad para enfrentar los retos de seguridad en un mundo globalizado y cada vez más interconectado.

El respaldo social e institucional constituye un pilar fundamental en la visión de la Armada a largo plazo. Si bien las capacidades operativas y la preparación técnica son esenciales, la legitimidad que otorgan las instituciones y la sociedad civil permiten que la Armada continúe siendo decisiva y relevante para poder cumplir con sus objetivos estratégicos, tanto en tiempos de paz como en tiempos de conflicto.

Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez
Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada

– Fin –

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