Todos los hombres del mundo deben trabajar y deben morir por cuatro cosas: la primera por su ley, la segunda por su rey, la tercera por su tierra y la cuarta por sí mismo.
— Juan II de Castilla, discurso en las Cortes de Segovia, 1386, citado en Historia militar de España: Edad Media, vol. 2 (Madrid: Ediciones del Laberinto, 2011). Esta máxima, pronunciada en el contexto de la reorganización de las huestes tras la crisis de Aljubarrota, establece la jerarquía de lealtades —fe, corona, patria y honor personal— que rigió la mentalidad del guerrero castellano durante siglos.
