¿No habrá dejado el cielo, compadecido de los pobres, algún desierto sin senda, alguna playa desconocida, alguna isla secreta en el ilimitado océano, algún desierto tranquilo, que no haya sido reclamado aún por España?
— Samuel Johnson (1709-1784), citado en Frederick Alexander Kirkpatrick, Los conquistadores españoles, trad. de la 1.ª ed. inglesa de 1934 (Madrid: Espasa-Calpe, 1935). Esta reflexión del Dr. Johnson, cargada de la retórica propia de la Ilustración británica, subraya la inmensidad del Imperio español y su hegemonía geográfica, que para los observadores del siglo XVIII parecía haber reclamado hasta el último rincón del mundo conocido. Cortesía de Carlos Calvo.
