Daniel Cordero. Historia y Defensa en el instituto

 

El camino de los héroes. Hoy tengo el placer de poder conversar con mi amigo y compañero del instituto Daniel Cordero. Daniel es profesor de bachiller, licenciado en Historia y además está preparando su primer libro, precisamente de Historia.

¡Dani, es un verdadero placer estar contigo de nuevo!

Daniel Cordero. Hola Carlos, encantado de volver a hablar contigo.

ECH. Daniel, profesor de instituto, de Historia ¿Qué parte de la Historia enseñas a tus alumnos?

DC. Enseño a los cursos de 1º y 2º de Bachillerato. El temario de 1º abarca la Historia del Mundo contemporáneo, es decir a grandes trazos desde la Revolución francesa hasta los movimientos sociales de la actualidad. En cambio, en 2º damos “Historia de España” desde la prehistoria hasta las últimas elecciones generales, parte que han metido en los cambios de la última ley educativa. La asignatura está dividida por bloques, siendo el primer tercio del curso, desde la prehistoria hasta Carlos III, el SXIX se da durante la 2ª evaluación y finalmente SXX y SXXI en la última evaluación. 

Sobre este tema me gustaría comentar que, en Madrid de forma acertada creo, a diferencia de otras Comunidades Autónomas, se sigue dando la prehistoria, Edad Media y Edad Moderna que son contenidos que se han tratado de invisibilizar y eliminar en la última ley educativa. Creo que es una forma solapada de borrar unos contenidos fundamentales, que en cierta forma, ponen los cimientos para dar forma a lo que es hoy España como país. Saber como han evolucionado las diferentes instituciones que dan el carácter nacional, estatal o identitario de lo que somos como conjunto tantos siglos después. 

Para poder entender como respira esta nación, social o culturalmente, creo que es necesario profundizar en las raíces históricas que iniciaron el camino que hemos recorrido en esta larga, intensa y bonita travesía a través de los siglos.

ECH. Alguien me dijo en una ocasión que el estudio de la Historia es prácticamente el estudio de las guerras, de los conflictos y de las relaciones institucionales e internacionales, ¿Qué opinas?

DC. Tradicionalmente así ha sido desde los primeros ejemplos que tenemos del estudio histórico, pero en las últimas décadas a partir de diferentes corrientes historiográficas que se han impuesto en el ámbito académico la cosa ha cambiado. Ahora los estudios tratan de centrarse más en la historia social atendiendo a los cambios que se dan en la población durante largos procesos de tiempos en lugar de centrarse en momentos puntuales y concretos como pueden ser las guerras y batallas. Pero, por otra parte, estas guerras y batallas suelen ser puntos de inflexión en la historia de la humanidad, pues en muchos casos llevan aparejados cambios importantes que se consiguen de forma violenta al acabar un periodo y nacer otro. Muchas veces los cambios son graduales y otras radicales, por ello creo que es importante poder conjugar ambas tendencias para poder conseguir un conocimiento más completo del pasado. Como ejemplo tenemos revoluciones que cambiaron el mundo en un suspiro como puede ser la francesa, la caída de la antigua Roma o el descubrimiento de América, y otros mucho más paulatinos como la revolución del neolítico o la industrial, siendo todas, momentos capitales e importantísimos de nuestro proceso histórico. 

ECH. Eso liga de lleno con la Cultura de Defensa ¿Qué es para ti la Cultura de Defensa?

DC. Pues aquí creo que se puede hacer una diferenciación entre el personal que está relacionado profesionalmente con las Fuerzas Armadas y el público en general.

Para el público en general creo que se debe realizar una labor divulgativa tratando de aunar el conocimiento histórico de los sucesos militares más reseñables con los valores actuales que las Fuerzas Armadas ayudan a proteger como pueden ser los valores constitucionales, la  libertad, la justicia o los diferentes derechos que disfrutamos los ciudadanos en la actualidad fruto de las diferentes vicisitudes históricas en las que el ejercito ha tenido un papel tan protagonista. 

Por el otro lado, desde el punto de vista de los profesionales del sector creo que debería englobar todo el conocimiento que a través de los siglos se ha ido acumulando y que les pueda ayudar en la actualidad para realizar su labor de la manera más eficientemente posible aprendiendo de los errores y vivencias del pasado.

ECH. En la universidad, cada vez hay más áreas de aprendizaje alrededor de lo que es la Seguridad y Defensa, ¿ocurre lo mismo en la secundaria o bachillerato?

DC. De manera indirecta sí que ocurre. El objetivo de la asignatura de Historia en Bachillerato es adquirir una serie de valores como el de ejercer una ciudadanía responsable, la igualdad jurídica o el significado de las diferentes instituciones democráticas de nuestro país. Por ello está intrincado con los mismos valores que las Fuerzas Armadas ayudan a proteger y difundir, por lo que en esa parte siempre se pueden (y deben) relacionar ambas disciplinas.

ECH. Como profesor, ¿Sería bueno iniciar o incrementar desde la secundaria o desde el bachillerato esa visión de lo que implica las Fuerzas Armadas, la Seguridad y la Defensa? ¿Cómo hacerlo sin que te cuelguen la etiqueta de militarista?

DC. Desde mi opinión sería algo totalmente recomendable. Las FAS no son otra cosa que un instrumento capital para salvaguardar nuestros derechos, bienestar o seguridad, y planteándose desde ese prisma no creo que debería haber ningún problema en que cuelguen etiquetas “peyorativas” como la de militarista. Para ello, desde las instituciones deben fomentar la “batalla cultural” por medio de la información y el conocimiento, que deje atrás esas visiones negativas del ejército.

ECH. ¿Hay más concienciación de Cultura de Defensa en la Escuela privada que en la pública?

DC. Es difícil generalizar en un tema tan complejo. La escuela privada es una fracción muy pequeña en la mayoría de las Comunidades Autónomas del país y hay que saber diferenciarla de la concertada con un porecentaje mucho mayor de estudiantes y que abarca un perfil de alumnos diferente al de la privada. La realidad de Madrid es muy diferente a la de la Rioja o Murcia por ejemplo. De todas formas, sí nos hablamos de forma general, si podemos asociar la escuela privada a rentas más altas propias de ambientes más conservadores, ambientes conservadores también habituales en el mundo castrense. Por otro lado, este tipo de sectores sociales suelen tener una vinculación y respeto mayor hacia símbolos e instituciones de la nación. En España tenemos el problema de que símbolos tan importantes como la bandera o el himno se han politizado de tal manera que han creado una distorsión enorme e impropia de la mayoría de países del mundo. El no poder portar tu bandera en una pulsera o abrigo sin que te tachen de tal o cual es una anomalía extraña en el resto de países. 

ECH. En la mayoría de los países occidentales, en las escuelas hay un gran respeto por los símbolos nacionales. No es raro ver en las películas norteamericanas, por ejemplo, la bandera estadounidense en las aulas. Aquí es impensable ¿Por qué?

DC. En España hay actualmente por parte de los partidos escorados a la izquierda un proceso de ataque a las instituciones democráticas en lo que creo que derivará en un intento de iniciar un nuevo proceso constituyente. El ejercito por su posición de baluarte de valores y derechos que no casan con la visión de la sociedad que tienen estos sectores, es desde hace décadas uno de los blancos preferidos para estos ataques. Ataques que ahora vemos extendidos a otros sectores como el poder judicial, la corona, la propia constitución, o en el intento de controlar Entes como el BOE, CIS, RTVE y demás. Tiempos de polarización, de blancos y negros, que no sabemos a dónde nos van a llevar…

ECH. Según todo lo que estamos hablando, parece que la equidistancia por el miedo a la etiqueta de militarista, friki o facha, está presente en todo momento en las instituciones ¿también en las educativas?

DC. Sí. El mundo educativo es uno de los más politizados que hay en este país, lo que hace que evidentemente haya un sesgo a la hora de juzgar la acción de las Fuerzas Armadas basándose en prejuicios muy lejos de la realidad.

ECH. Una colega tuya, profesora también, me decía: «Fíjate en la paradoja. En la década de los 80, 90, todo el mundo conocía casi de primera mano a un militar. Era habitual conocer a uno u otro con un primo haciendo el servicio militar obligatorio, que el vecino del quinto fuera militar… no era raro ver uniformes y sin embargo el ‘estatus de ser militar’ no gozaba de buena salud. Hoy es raro que alguien, de entre mis alumnos conozca a algún militar y sin embargo, las FF.AA. son una de las instituciones mejor valoradas en las encuestas por los españoles» ¿Compartes esta visión? ¿A qué se puede deber?

DC. Totalmente de acuerdo. En mi caso tengo familia desde mis bisabuelos hasta mis primos, pasando por mi propio padre que han pertenecido a las FAS.

No engañan a nadie los intentos por parte de los diferentes gobiernos de reducir el número de integrantes de las FAS. Actualmente deben contar en torno a 120.000 efectivos mientras que en los años 80 superaban los 300.000 integrantes. La eliminación de la “mili” o el Plan META, que eliminó las Brigadas de Defensa Operativa del Territorio, promoviendo el paso de mandos a la reserva transitoria, o la reducción del número de capitanías generales son ejemplos de ello. 

Por otra parte, es indudable el afecto de la mayor parte de la ciudadanía hacía las FF.AA., afecto ganado a base de décadas de servicio hacia la ciudadanía con la sobriedad que les caracteriza. 

ECH. Vuelvo a las paradojas. Como decíamos antes, parece que cada vez hay más espacios docentes alrededor de la Seguridad y Defensa, pero parecen espacios estancos, ese conocimiento no es permeable a la sociedad en su conjunto, se queda ahí ¿Es un problema de docencia, de academia?

DC. Creo que es un problema que tiene muchas aristas y caras. El problema de base creo que viene de los propios planes educativos que afectan a muchos sectores de la sociedad y no solo el castrense. No hay una colaboración entre el mundo civil y el mundo académico que se traduciría en unos contenidos a nivel formativo que fueran útiles en la empresa privada. En muchas ocasiones lo que demanda la empresa privada y lo que se enseña en los centros educativos no tienen una correlación muy grande lo que se traduce en una brecha difícil de saturar a día de hoy. En el caso de la formación en defensa creo que ocurre algo similar y no hay la colaboración necesaria entre ambos entes. Esta labor debería ser primordial por parte de las instituciones políticas dedicadas a ello. Para un ingeniero es más atractivo irse a Arabia a trabajar que colaborar con Defensa, por poner un ejemplo. La permeabilidad entre el mundo académico y el civil debería ser mucho mayor. 

ECH. No es raro que a los colegios vayan a dar charlas, policías, bomberos, etc. ¿Van también miembros de las FF.AA? ¿Qué tal es el grado de aceptación?

DC. Vienen y es estupendo el grado de aceptación. Tratan de informar lo que significa la vida militar y tratar de que les pique la curiosidad sobre la vida castrense. Todos los años tenemos 3 o 4 alumnos que desean entrar en el ejército, pero la media altísima que hay en Selectividad para poder ingresar en las diferentes academias hace que no sea sencillo. Esa alta media nos indica la enorme aceptación que hay por parte del alumnado en realizar la carrera militar. 

ECH. Como profesor de Historia, hemos despertado por fin los españoles ante la Leyenda Negra, o aún queda mucho por hacer?

DC. Estamos aún con la alarma del despertador sonando. Es cierto que cada vez hay una mayor batalla cultural para tratar de desmitificar todas las falacias que llevan siglos circulando desde el mundo anglosajón, pero las corrientes que llegan de EEUU, como el movimiento WOKE tienen aún mucha aceptación y arraigo en sectores académicos muy politizados y cuyo discurso casa muy bien con el relato que quieren trasladar a la población. 

También desde las propias instituciones, que deberían proteger el nombre del país, vemos que aceptan esta leyenda negra como podemos ver en el cercano caso del ministro de cultura, Ernest Urtasun y sus intentos de “descolonizar” los museos. Esperemos que no siga con su enconada lucha contra “lo ibérico”. Un mundo sin jamón y sin lomo sería muy triste.  

No obstante, la gesta española en América debería tener un reconocimiento mucho mayor, y lo peor de todo es que hemos perdido estos años un tren importantísimo para ello, pues en estas últimas décadas han sido los quintos centenarios de muchas de las gestas más importantes del descubrimiento como puede ser la vuelta al mundo de Elcano, el llegar por primera vez al Pacífico por Núñez de Balboa, la hazaña de Cortés y un largo etcétera, que deberían haberse celebrado por medio de congresos, exposiciones, documentales y cosas similares, tratando con ello de buscar y reforzar el vinculo que tenemos con las naciones hermanas de América con las que tenemos un pasado común, en lugar de tratar de fomentar corrientes culturales que lo único que nos hacen es enfrentarnos, desunirnos y hacernos a nosotros y a ellos mucho menos fuertes. España debe mirar a América lo mismo que a Europa. Somos el puente de contacto entre mundos, continentes y culturas, ya sea en América, África o Europa, y nuestra privilegiada posición geoestratégica debe usarse como herramienta para la unión y crecimiento, no para justo lo contrario. 

ECH. Sigo con la Historia, tu héroe español por antonomasia.

DC. Siempre he tenido debilidad por el Cid, pero como personaje preferido me quedo con Isabel la Católica.

ECH. ¿Y uno olvidado, del que haya que recuperar su memoria?

DC. Juan Martín “el empecinado”. Si hay una persona que refleje lo que es un héroe, es este personaje. Sin ir más lejos estoy en proceso de escribir un libro en el que una parte importante la protagonizará este personaje.

ECH.Ya vamos acabando ¿Cómo ves el futuro de la concienciación de la sociedad sobre Cultura de Defensa y en particular, la concienciación desde las escuelas?

DC. Creo que vamos camino a un mundo en estado de alerta prebélico donde el ejercito tendrá una función capital en los próximos años. Las tensiones geopolíticas del mundo actual nos mandan señales al respecto.

Cuando tenía 20 años, pregunte a varios oficiales que fueron compañeros míos en la escuela si pensaban que España viviría una guerra y la mayoría dijo que no. Hace un par de años les repetí la misma pregunta y la mayoría piensa que sí participaremos en un conflicto a gran escala, pero posiblemente lejos de nuestras fronteras. El tiempo dirá…

ECH. Dani, ha sido fantástico poder contar contigo para conocer un poco más, cómo desde la sociedad civil se concibe todo esto que llamamos Cultura de Defensa. ¡Muchísimas gracias por dedicarme un poco de tu tiempo y suerte con ese libro!

DC. A ti. Un placer Carlos y felicitarte por una labor tan buena y didáctica que haces en torno al mundo de la Defensa. 

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