Varones tan ilustres como éste no deberían estar expuestos a los resultados de un combate, sino que su vida debería guardarse preciosamente para el progreso y
adelanto de la humanidad.
— Palabras atribuidas al oficial de la Marina Real británica que tomó posesión del navío San Juan Nepomuceno tras la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805), al hallar el cuerpo del brigadier Cosme Damián Churruca (1761-1805).
