El camino de los héroes

De la Paz, Seguridad y Defensa

TERRORISMO ISLAMISTA

ORIGEN Y OBJETIVO; MANERA DE ACTUAR DEL TERRORISMO ISLAMISTA; ELEMENTOS EN COMÚN CON EL TERRORISMO ANARQUISTA; FENÓMENO GLOBAL DE LA YIHAD.

“Somos los hijos de la nación islámica, cuyo líder es el profeta Mahoma […] La situación no es la que dice Occidente: que hay una organización con el nombre de ‘Al Qaeda’ y demás. Ese nombre en concreto es muy antiguo y surgió de manera ajena a mí. El hermano Abu Ubaida al Banshiri creó una base militar para entrenar a los jóvenes que querían luchar contra el imperio soviético […] El lugar se le denominó ‘La Base’”.

El terrorismo fundamentalista islámico persigue como objetivo único: “liberar a la humanidad de toda aquella forma de gobierno que derive directamente de los hombres”.

El terrorismo fundamentalista islámico,  proviene en su inmensa mayoría de las fuentes interpretativas más radicales del Corán, la doctrina Hambali suní que representa no más del 3% de los sunitas de todo el mundo y que se concentran principalmente en Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Bahréin. En su interpretación literal del Corán prohíben, por ejemplo, la danza, la música y cualquier tipo de superstición. Actualmente en Arabia Saudí están prohibidas cualquier misa cristiana, la importación de crucifijos y de árboles de navidad; existe una policía religiosa que observa el cumplimiento de los preceptos del islam y existe una estricta segregación entre sexos.

De la rama Hambali, surge el salafismo, que deriva directamente del wahabismo y que son los radicales de entre radicales.

Mohamed Ibn Abdel Wahab nació en 1703 en la región central de la península arábiga. Prohibió todas las prácticas profanas que no estuviesen justificadas por el Corán. Sus seguidores atacaban a los chiíes por considerarlos herejes y eran una presencia incómoda para el resto de suníes. Wahab encontró en Mohamed ibn Saud un aliado para formar en 1744 un estado islámico basado en sus concepciones dando lugar al primer estado saudí.

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Ya en el siglo XX el representante más relevante de esta doctrina salafista es el egipcio Saiyid Qutb que arremetió duramente contra los propios estados islámicos de la época por apartarse de la ley divina y no actuar como verdaderos musulmanes.

Tacha a occidente de perseguir bienes materiales, de la depravación sexual, de falta de moralidad, crímenes, enfermedades, trastornos psicológicos,… No entiende como la mujer puede prosperar sin recurrir a la seducción y culpa a judíos y cristianos de la decadencia burguesa que vive occidente al permitir la separación de la vida religiosa y civil.

Unido a la organización islamista Los Hermanos Musulmanes (involucrada en los orígenes de Al Qaeda) ingresa en prisión  donde escribiría gran parte de su obra más famosa, Signos en el camino, fuente de inspiración de Bin Laden. En 1966 es ahorcado por conspirar contra el estado.

La aportación de Qutb a la doctrina más radical del islamismo se refiere a la denuncia que hace de todas las sociedades musulmanas por estar sumidas en un alejamiento del mandato divino, en la necesidad de instaurar un estado basado en la Ley de Dios y recurrir a la guerra para dar a conocer el islam. En Signos en el Camino, Qutb cuenta que el mundo entero está en un estado de jahilliya, es decir de ignorancia del mandato divino. Este término aplicable sólo a los musulmanes, Qutb lo hace extensible a todos los hombres.

Para conseguir el objetivo último, los fundamentalistas radicales recurren a la guerra santa, la yihad. Abdulá Azzam, miembro fundador de Al Qaeda, en uno de sus escritos más importantes decía:

“La obligación de la yihad es hoy personal hasta que se alcance la liberación del último pedazo de tierra que estaba en manos de los musulmanes pero ha sido ocupada por los infieles”.

La yihad en el Islam tradicional mantiene las reglas del enfrentamiento justo y como tal no caben en ella las acciones terroristas ni las matanzas indiscriminadas, eso no es noble, es por ello que los fundamentalistas radicales prefieren el término guerreros de Dios. Sin embargo, matar indiscriminadamente y coaccionar a sociedades enteras para la persecución de un objetivo común por medio de una organización no estatal en tiempos de paz no es más que la definición propia de lo que son actos terroristas y que los fundamentalistas disfrazan de guerra santa.

Los terroristas islamistas influenciados por la vertiente salafista del Islam mantienen que la yihad deja de ser una obligación colectiva cuya iniciativa corresponde a los gobernantes musulmanes para ser una obligación individual de cada creyente. Todo creyente puede guerrear contra cualquiera, musulmán o no, que considere no es lo suficientemente recto en las prácticas musulmanas. No tienen que pedir permiso. Este discurso yihadista es enunciado siempre en modo de fetua, es decir manteniendo una percepción jurídica dentro de la ley islámica. Esta distorsión de la concepción de la yihad se produce por la falta de jerarquía en el mundo suní, aprovechándose de ello grupos como Al Qaeda para llenar el hueco de poder y erigirse en voz válida del islam.

¿Por qué un grupo aparentemente tan minoritario de la rama suní consiguió el poder necesario para instaurar el terror a nivel internacional?

En 1932 Abdulaziz ibn Saud es coronado como primer rey de Arabia Saudí tras 30 años de combates y conquistas. En esa misma época se encuentran cantidades ingentes de petróleo en la zona que tras la Segunda Guerra Mundial se explotan a gran escala produciendo grandes beneficios, siendo ésta la base de la fortuna de los grupos salafistas.

Saud estuvo desde muy niño bajo la autoridad religiosa del descendiente de ibn Abd al-Wahhab que dio origen a la vertiente del wahabismo. La tribu de Saud propicia y favorece a todos aquellos adoctrinados a partir de esta visión del islam y se hacen rápidamente con el poder. Tras la Segunda Guerra Mundial, se expanden por todo Oriente Próximo ocupando puestos en las administraciones y en la universidad como ocurriría, por ejemplo, en Egipto y una vez en las aulas, la expansión de las ideas salafistas, aumentando su exaltación varios grados, sufrieron un espaldarazo tal que el resultado lo vemos en nuestros días.

La guerra de Afganistán y la derrota de los soviéticos en 1989 forjaron los lazos de los voluntarios árabes que lucharon al lado de los rebeldes afganos contra los soviéticos y fue la cuna del movimiento global yihadista.

Osama Bin Laden estuvo involucrado en la fundación de la organización Maktab al Khidamat (MAKT) en 1979 junto con Abdullah Azzam, cuyo objetivo inmediato era dar cobertura económica a la yihad en Afganistán gestionando los recursos económicos provenientes de aquellos afines a la causa. MAKT fue una de las siete facciones de muyahidines en Afganistán.

El 11 de agosto de 1989 se crea Al Qaeda al Yihad (Base de la Guerra Santa), organización que se popularizó simplemente como Al Qaeda. Su objetivo, como el de todas las facciones terroristas islámicas era imponer el islam, su islam, allí donde no estuviese implantado y luchar contra los intereses de occidente, sobre todo contra EE.UU e Israel.

Una vez creadas  las bases del terrorismo islámico, necesitan de la propaganda para darse a conocer. La victoria en Afganistán contra el ejército soviético se la adueñan como propia, siendo su primer golpe de efecto propagandístico.

El terrorismo islámico, como el terrorismo anarquista, descubre en los actos de terror un mecanismo formidable para la propagación de su mensaje, lo que a finales de siglo XIX se conoció como propaganda por el hecho. Buscan la espectacularidad en las acciones terroristas, de ese modo se garantizan que su mensaje llegue a todos los rincones del mundo.

Esta estrategia permite situar rápidamente una cuestión en el centro de la atención pública, presionar al estado y eventualmente arrancarle concesiones, propagar el objetivo de una insurrección popular e incluso inducir al estado a tomar medidas represivas indiscriminadas, fomentando el descontento popular. La experiencia demuestra que el terrorismo es un arma poco eficaz para conseguir el poder, pero tiene considerable poder para publicitar una causa.

La espectacularidad en sus cometidos fue la seña de identificación de Al Qaeda, su firma, y no valía cualquier atentado y de cualquier forma. Desde los atentados del 2001 a las torres gemelas, Al Qaeda, con Bin Laden a la cabeza instaba a los suyos a atentar contra occidente, Estados Unidos, Israel y sus aliados. Dejaba de lado a los musulmanes y países musulmanes relajados en el mandato de Dios. Instaba a una guerra contra occidente. “Para implantar un estado islámico es necesario una vanguardia islámica” y eso era Al Qaeda, la vanguardia, que para atraer a las masas, necesitaba de la espectacularidad de los atentados más que del terror sanguinario, es decir, propaganda por el hecho.

El terror sanguinario le valió a Al Zarkawi, líder de Al Qaeda en Irak, la amonestación de Al Zawahiri, número dos de Al Qaeda por combatir a los musulmanes chiíes con la misma atrocidad que a la minoría cristiana, le instó a que dejase a un lado las ejecuciones por degüello y su reproducción en vídeo y se dedicase a atentar contra los intereses de occidente. Al Qaeda en Irak fue la precursora del autodenominado Estado Islámico, que con la muerte de Bin Laden, la de Al Zarkawi y la guerra civil siria, se renovó y manifestó su independencia de Al Qaeda, siendo hoy  la principal amenaza de occidente.

En cierta manera sí fue verdad que Al Qaeda era la vanguardia de aquellos que querían instaurar el islam por medio del terror, ellos abrieron camino. El Estado islámico controla grandes terrenos en Siria e Irak y su líder, Bakr al-Baqhdadi, se proclamó califa de todos los musulmanes. La espectacularidad ha dado paso al terror más cruel inimaginable, el degüello a hombres, mujeres y niños, su seña de identidad. Sus atentados prevalecen ahora en el mundo musulmán por su relajación en la conducta y en las minorías cristianas de esos países. El campo de entrenamiento de Al Qaeda fue la guerra de Afganistán, la del Estado Islámico, Siria.

La vulnerabilidad de occidente (Europa y América del Norte principalmente), o mejor dicho, la percepción de que occidente es más vulnerable que otros países del mundo a este tipo de atentado terrorista sea tal vez por la sensación de la decadencia burguesa como apuntaba Qutb. Concepto nada nuevo y que también tiene su semejanza con el terrorismo anarquista.

Los musulmanes de corte más radical acusan a occidente de olvidar a Dios. Acusan principalmente a judíos y cristianos de permitirlo. Las ideas laicistas imperan en occidente y los cristianos viven adormecidos aceptando esta realidad, sumergidos en una autosatisfacción intracristiana limitada a los muros de los templos. Los terroristas islamistas conocen esta realidad y la explotan al máximo, no sólo con atentados terroristas, sino como cantera en la incorporación de nuevos miembros en sus filas, sobre todo en la captación de europeos, generalmente inmigrantes de segunda o tercera generación, pero no sólo ellos, sino cualquiera que ante la falta de una creencia, la falta de ideales o la decepción por la decadencia en la que viven, encuentran en la efusividad, en el exceso de la exaltación, en el engaño de que actuando en nombre Dios por medio del terror, vestido todo ello de legitimidad religiosa, verán colmadas sus expectativas en este mundo y que en el que viene lo tendrán garantizado.

Con todo ello y por lo explicado anteriormente hay una figura que destaca de manera preeminente en el terrorismo yihadista, la figura del mártir.

La palabra mártir proviene originariamente del griego y significa testigo. Actualmente se entiende desde la perspectiva cristiana a un mártir como aquel que padece muerte en defensa de su religión y que generalmente ha sido torturado, atormentado y que ha sufrido grandes padecimientos. Nada tiene que ver esto con la visión que tienen los terroristas fundamentalistas al respecto, pero se aprovechan de esta percepción. Los yihadistas utilizan el término shahid, que se identifica más con el originario en griego de mártir, es decir, testigo. Jugando peligrosamente con los términos se podría llegar a la conclusión de que los mártires cristianos y los terroristas islamistas mueren por defender su religión, sin embargo hay una considerable diferencia y es que los mártires cristianos no derraman la sangre ajena.

Al Qaeda fue hasta el año 2011 la organización terrorista islamista hegemónica en el mundo. Fue la primera en integrar a miembros de diferentes nacionalidades y tenía varias “filiales” repartidas por el mundo.

El dos de mayo de 2011 el presidente de los Estados Unidos de América Barak Obama en un discurso  radiotelevisado anuncia:

“Esta noche, puedo informar al pueblo estadounidense y al mundo que Estados Unidos ha llevado a cabo una operación en la que ha resultado muerto Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, y terrorista responsable del asesinato de miles de hombres inocentes, mujeres y niños.

Hace casi 10 años, un brillante día de septiembre se oscureció por el peor ataque que el pueblo de Estados Unidos ha sufrido en su historia […] Cerca de 3.000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones. El 11 de septiembre de 2001, en un gran momento de dolor, el pueblo estadounidense se unió. Tendimos nuestra mano a nuestros vecinos, y ofrecimos a los heridos nuestra sangre […] Supimos rápidamente que el 11-S fue perpetrado por Al Qaeda, una organización encabezada por Osama Bin Laden, que había declarado abiertamente la guerra a Estados Unidos y se había comprometido a matar inocentes en nuestro país y en todo el mundo.

 […] Hoy, bajo mi dirección, Estados Unidos ejecutó una operación en Abbottabad, Pakistán. Un pequeño grupo de estadounidenses llevó a cabo la operación con extraordinario coraje y capacidad. Ningún estadounidense resultó herido. Se tuvo especial cuidado en evitar víctimas civiles. Después de un tiroteo, mataron a Osama Bin Laden y tomaron su cuerpo. Durante más de dos décadas, Bin Laden ha sido el líder de Al Qaeda y su símbolo, y ha continuado planeando ataques contra nuestro país y nuestros amigos y aliados. La muerte de Bin Laden marca el logro más significativo hasta la fecha en el esfuerzo de nuestra nación por derrotar a Al Qaeda […]”.

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Pero hoy, la amenaza del terrorismo islámico sigue más viva que nunca. Al Qaeda y el Estado Islámico, dos organizaciones terroristas con un mismo objetivo, la imposición de su visión del islam en el mundo entero, sobre todo en occidente. Al Qaeda y Estado islámico, en esencia lo mismo, pero diferentes a la hora de actuar. Y si Al Qaeda era la vanguardia del terrorismo islámico, ¿en qué convierte eso al Estado islámico? ¿Pueden ser verdad las palabras de Bin Laden y estemos luchando contra los hijos de la nación islámica, que no sean una u otra organización y sean todos uno?

¿Y qué ocurre con occidente, está verdaderamente unido para combatir, no al hombre, no al terrorista, sino a las ideas fundamentalistas? ¿Es capaz occidente de entender que hay fuerzas superiores a la economía capaces de destruir una forma de vida, la nuestra?

A este respecto no toca sino tiempos de tribulación descubriendo el futuro en el pasado y emulando sin quererlo ni pretenderlo lo vivido en los escritos, pero con las tornas cambiadas, ahora se trata de una guerra de los que se proclaman guardianes del islam contra occidente, de sarracenos contra cristianos, aunque en definitiva no es más que el bien contra el mal.

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2 Comentarios

  1. pilar delgado casado

    genial, como todos hasta ahora.

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