JUSTO ANTES DE LA BATALLA

Just before  the battle (1863). George F. Root.

Canción popular durante la guerra civil americana entre los soldados del ejército de la Unión (interpretación libre del texto).

Justo antes de la batalla, madre, estoy pensando en ti.

Aquí en el campo de batalla, todo fueron preparativos y ahora estamos a la espera, vigilando. El enemigo está a la vista, nos ven y nosotros a ellos también. Imaginándome yo que harán lo mismo que nosotros, que atenderán sus preparativos esperando la señal. Imaginándome yo, que el enemigo que se va a ocupar de mí también pensará en su madre, justo antes de la batalla.

A mi alrededor, mis compañeros aguardan igual que yo, el momento decisivo. Son valientes camaradas que en el pensamiento del hogar, se encuentran con sus seres queridos y conversan con Dios. Mañana, algunos faltarán, mañana, algunos faltaremos. Será nuestro último abrazo para nuestros seres queridos, un abrazo lleno de amor, un abrazo de verdad, un abrazo para ti, madre. Será nuestro último anhelo del hogar, el día que más cerca estaremos de Dios. Será nuestro último abrazo a la Patria.

Ya nunca me apretarás contra tu corazón, pero aún así no me olvides madre, si mañana me encuentro con Dios. No puedo abandonar a mis camaradas, no puedo dejar de querer a mi hogar, no puedo dejar de quererte madre, y por eso no puedo abandonar esta bandera y volveré con ella al viento o solemnemente arropado en ella.

Justo antes de la batalla madre, estoy pensando en ti, en mis seres queridos, en mi hogar, en mi Patria. Dile a los traidores que nos rodean que sus crueles palabras matan a muchos de los nuestros, a muchos de los que me rodean, pues son palabras que ayudan al enemigo.

¡Escucha! Ya suenan las cornetas, son las señales de la lucha. Voy a dar mi último abrazo, te lo doy a ti, madre, a Dios y a la Patria, y volveré orgulloso de engrandecer a mi hogar, a mis gentes, a ti, madre, de engrandecer a mi Patria o volveré siendo el recuerdo de una madre compungida que me llevará en el corazón, de una Patria engrandecida por un abrazo, el último abrazo, el más grande de todos, el que se da con el corazón, dejando la vida en manos de la Patria para que se la entregue a Dios cuando el honor lo merece.